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- 10 sep
El rostro deformado de la política
La política, bastante por todas partes, sufre una crisis de credibilidad sobre todo por su hacer, por su fondo, por la deformación de las palabras y su a menudo escasa relación con la acción política que las sigue. Esto es el fondo… pero y la forma? En esto también los hay que caen en una deformación demasiado-demasiado manifiesta. Y más allá de su imagen… tengo claro que ponen en riesgo (o revientan directamente) su propia credibilidad. Es el caso del secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Hoy en El Mundo sale con un gesto como afectado. Momento cazado al vuelo en una rueda de prensa suya de ayer sobre Siria. Pero yo he querido ver en ella un “¡¡madre mía, qué me he hecho en la caraaaaa…!!”. Mirad si no el antes y el después de este buen hombre en la foto siguiente:

A la izquierda, cuando era candidato en 2004, normal, con sus arruguitas y fisionomía característica. A la derecha ahora, en 2013, justo después de una sesión de inyección masiva de botox en la cara. Grotesco. ¡Y este hombre es el rostro de los Estados Unidos en el mundo para vender el ataque a Siria! Y no cuela, claro…Por cierto que otros como Vladimir Putin y Silvio Berlusconi son también ejemplo de líderes políticos pasados por la deformación (también física) más penosa, vía botox o bisturí directamente. Aquí el ruso, grotesco también en cuanto a imagen recautxutada.
Y aquí Berlusconi estilo muñeco de cera.
La tiranía de la imagen nos afecta a todos, y muy especialmente a los “hombres públicos” que depositan en ello parte de sus esperanzas persuasivas, ¿pero verdad que veis claro que tendría que ser dentro de un orden?




