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- 27 jun
El PSC y Hamlet
El PSC se arrepentirá. No es una amenaza, es una constatación. De hecho, ya ahora, el sentimiento de arrepentimiento por la decisión de no haber asistido a la constitución del Pacte Nacional pel Dret a Decidir ya debe de ser generalizado en la misma dirección del Partit dels Socialistes de Catalunya. Todo por un error que más que táctico es estratégico y que puede condicionar las opciones de futuro del PSC.
Y en esta ocasión no hará falta que Pere Navarro y los suyos busquen culpables ni repartan responsabilidades en la estrategia (que por supuesto también está ahí) de otros como CiU, ERC o ICV. El error de cálculo, el gran problema de duda existencial hamletiana (versionada, estar o no estar), lo tiene el PSC. Y las consecuencias de este error, a pesar de que pueden ir más allá del propio partido, deberá sufrirlas sobre todo el PSC. Todavía puede enderezar el rumbo. Pero debe querer hacerlo. Debe saber cómo hacerlo. A pesar de todo, aún está a tiempo.
Hay citas a las que un partido que aspira a ser central en una sociedad no puede dejar de asistir. Ayer, en el Parlament, se congregaron la mayoría de partidos políticos catalanes, las principales instituciones del país y una cuarentena de entidades muy representativas de la sociedad civil catalana. Había independentistas y no independentistas, todos con el firme propósito de defender que la sociedad catalana pueda decidir libremente sobre su futuro. Y el PSC no estaba ahí.
Lo de ayer en el Parlament iba mucho más allá de una foto. Y el PSC, pensando que esta se la tenía que ahorrar, se hizo otra con el PP de Alicia Sánchez-Camacho, con los Ciutadans de Albert Rivera y con la patronal Foment de Joaquim Gay de Montellà. Otra estampa igualmente legítima, pero que no es la del catalanismo. No es donde está la centralidad social y política del país. No es donde muchísima gente ha trabajado durante décadas para mirar de tener destacado al PSC.
El encaje
Y en esta otra foto, la de los ausentes del debatir (y del trabajar) por el derecho a decidir del pueblo catalán, el PSC hoy por hoy se ha retratado. Pero no encaja. No el PSC que habíamos conocido hasta ahora. No un PSC que aspire a recuperar el papel central en la política catalana que tuvo no hace tantos años.
Una manera de ver si el PSC ha captado rápidamente su error de ayer será comprobar, el próximo 5 de julio, si se ratifica en la decisión de hace unas semanas de dar luz verde a la comisión de estudio por el derecho decidir. Aquel día se constituye en el Parlament. ¿El PSC formará parte de ella o se desdirá de su intención manifestada inicialmente? Hasta ahora ha demostrado, con su actitud y gestos a menudo confusos, hasta qué punto vive y gestiona su posicionamiento en este frente troncal de la legislatura catalana con contradicciones internas profundas. ¿Pero sabrá superarlas? ¿Puede hacerlo? ¿Lo quiere? Estar o no estar, esa es la cuestión. Navarro tendrá que decidir. Tiene el derecho de hacerlo. Evidentemente, con la opción de equivocarse, como hizo ayer.
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