Que no nos hagan caer en la trampa

  • Que no nos hagan caer en la trampa

    Las miserias personales y partidistas siempre están ahí. Los hay que desde el mismo día de las elecciones ya se frotan las manos con la idea de unas nuevas elecciones anticipadas en Catalunya. Salivan cuando piensan en ello. Nada les importa el ridículo que haríamos como país. Nada les importa la desilusión de muchos. El 25-N ha dejado un panorama político difícil de gestionar. Pero es lo que ha decidido la ciudadanía, también con unas claras mayorías y unas evidentes minorías. 
    Nadie dijo que lo que está por venir fuera fácil. Y aquí en Catalunya somos aficionados a imponernos retos más que difíciles. Pero a la complicación de la aritmética parlamentaria no le sumemos el boicot. O como mínimo que CiU y ERC, los actores clave del crucial momento político que vivimos, no caigan en la trampa de los que quieren boicotear su entente. Que no nos hagan caer en la trampa de los que ahora, más que nunca, quieren fomentar el odio, los rencores y las desconfianzas. 
    Los hay que siempre arrastrarán demasiado rencor hacia CiU. Los hay que nunca superarán una excesiva subestimación de ERC. Pero el resto no tiene la culpa de ello. Que no nos contagien. Que CiU y ERC no defrauden. Que se entiendan. Han creado demasiadas expectativas como para frustrarlas así, tan rápido, tan absurdamente. 
    CiU ha sido el socio más fiel y estabilizador de mayorías minoritarias de PP y PSOE en el Congreso de los Diputados, y nunca ha formado parte de un Gobierno español. Esquerra aquí puede hacer igual. Y puede hacerlo asumiendo decisiones duras y difíciles (pero necesarias), si asegura en paralelo que la consulta por el Estado propio se hace en esta legislatura gracias a ella. Es eso. Nada más. No caer en las trampas de la escuela del rencor y del cuanto peor, mejor .

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