Ahora querrán ser todos de centro

  • Ahora querrán ser todos de centro

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    Gana Emmanuel Macron y ahora todos querrán ser de centro. Y no. Más aún, él es situado como de centro y antisistema. ¿Es posible? Sí, y en Cataluña esto lo defiende un PDeCAT al que todos dan por muerto. Les falta un liderazgo electoral que acerque aunque sea un poco al del potente y buen comunicador Macron, pero en cuanto a propuesta, la de los post-convergentes es la que más se acerca. Por ejemplo, para la opción propia de los herederos del partido que desde aquí ya defendía François Bayrou cuando su partido era el único partido de centro que optaba a la presidencia de Francia (sin opciones), es decir, cuando no estaba de moda pero aquí ya había un partido que pactaba con socialistas o con populares, teóricas izquierda y derecha en España, y que ahora lo hace con la izquierda en Cataluña. Esto es centro. Como lo es también un talante liberal que nunca ha estado de moda en España, pero sí en Cataluña, sin hacer demasiado bandera, y que ahora triunfa en Francia de la mano de Macron. Por otra parte, el líder de la primera vuelta francés es antisistema porque quiere jubilarse toda una manera de hacer y de gestionar un estado insostenible. Propone, de hacerla, una verdadera revolución. Aquí, el PDeCAT ha optado por la independencia, y eso le ha puesto de culo un establishment que no cree. ¿Esto lo hace marginal? Dicen que sí, pero ¿cuánta gente de clase media no está harta del statu quo que sufre y quisiera que un Estado nuevo funcionara de una manera diferente?

    Ahora dice Ciudadanos que es de centro y que quiere atraer a los votantes decepcionados de la antigua Convergència. Y dice Esquerra que también se ha centrado, y aspira a algo parecido. Pero no así. Ni una cosa ni la otra. Ciudadanos no es palanca de cambio real ni profundo de nada. Como mucho, matiz de un PP que procede como siempre y que sigue enfangado en la corrupción al más alto nivel, eso sí, con los de Albert Rivera, apuntalandolo. A Rajoy en España y al PSOE más salpicado por la corrupción en Andalucía. Muy a cambio de sistema desde el centro no suena. Al igual que su posición con la lengua en Cataluña. ¿Centro? ¿Cuál? ¿El de la marginalidad más frentista?

    Por otra parte, Esquerra se sabe que ha hecho sudar sangre a sus socios del PDeCAT con el frente de impuestos como el de sucesiones o las ayudas a la escuela concertada, que siguen identificando, como la izquierda más dogmática, con cosas de ricos. En contra del impuesto de la muerte y en favor de un tipo de escuela que hace sostenible el conjunto, sólo, a gobierno, los de Puigdemont. Dos frentes que, entre muchos otros, conectan con una centralidad política amplia del país. Y ERC, por su parte, todos sabemos que se encontraría mucho más cómodo pactando con los Comunes o con la CUP o, incluso (de no ser tan PSOE en estos momentos) con el PSC. Esto muy a centro tampoco suena.

    El PDeCAT tiene sus propios y actualmente grandes retos/problemas a superar. El de su liderazgo es uno, y gordo. El defender con credibilidad su condición de nuevo partido, otra. Y podríamos seguir con desafíos importantes que necesita superar si no quiere sufrir mucho (más) en los próximos tiempos. Pero que su ubicación ideológica y su posicionamiento político está en la línea de lo que ahora triunfa en Francia y de lo que muchos quieren encarnar aquí porque saben que conecta con una parte central del país, esto también es así. No sé ni si ellos mismos son conscientes, lo que sólo sería un primer paso necesario para luego tratar de ponerlo en valor.

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