Haciéndose el diálogo encima

  • Haciéndose el diálogo encima

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    Una previa: sólo apuntar que es curioso como pocos independentistas (los que tienen tribuna y/o cargos de relevancia) han salido a reconocer la coherencia del presidente Carles Puigdemont descartándose como presidente el próximo año porque confía plenamente y trabaja sólo con la hipótesis de hacer un referéndum por la independencia este 2017. Este escenario, dice, hará innecesario que en un marco post referéndum (independiente o no) él deba continuar, y pasará el relevo a quien quiera afrontar el reto de la nueva etapa. Curioso, tan poco reconocimiento, sobre todo en comparación con la de voces “autorizadas”, en los medios y en la política, que saltaron como gacelas cuando hace unas semanas otra miembro del PDeCAT, Mercè Conesa, planteó la opción (sólo eso) de contemplar que se podrían dar también escenarios diferentes al del referéndum. Entonces se hicieron encima tuits y apostillas e intoxicaciones. Ahora callan y dejan que salgan los de Ciudadanos y compañía, sin respuesta, es decir que Puigdemont es normal que se vaya para que esto no va a ninguna parte. Muy solidario y constructivo, todo.

    Pero hablando de hacerse cosas encima, detengámonos un momento en la operación diálogo del PP. El otro día vi como el Canal 24h y los Telediarios repetían hasta la saciedad la noticia de que el Tribunal Constitucional alemán había denegado la petición de un ciudadano bávaro para hacer un referéndum de autodeterminación en este estado libre asociado germánico. Repetían esto como si fuera la gran cosa, mientras los medios alemanes la cuestión pasaba sin pena no gloria. ¿Por qué? El bombo sobreactuado español, claramente para venir a decir que el TC y el gobierno de Rajoy son quien marca la pauta en una Europa donde no se actuaría muy diferente que como lo hacen ellos con Cataluña. Muy bien, previsible. Pero, ¿por qué la noticia bávara pasó discretísimamente en los medios alemanes y rozando a cero en su debate político? Pues porque este caso no tiene nada que ver con Cataluña. Para empezar, que no es poco: allí petición de un ciudadano, frente a millones de ciudadanos manifestándose aquí hace años en la calle, y un independentismo bávaro con un 2% de representación en su tierra, frente a la mayoría absoluta en escaños en el parlamento catalán. Ya veríamos qué dirían, los alemanes, sus políticos y sus ciudadanos, con estas premisas y puntos de partida. En España sí, ya lo sabemos, ahora decir como que dialogan, cuando realmente tiran de los hechos y palabras de siempre, con algún añadido postizo y poco creíble, y no mucho más.

    Lo vimos claro hace cuatro días con la visita del ministro español de Fomento a los consellers de Territorio y de Vivienda. Apretón a pie de Departamento, hacer el “gesto” (para pillar una hernia) de venir a ver, con Millo de por medio repartiendo sonrisas, y finalmente nada de nada. No y no, o como mucho un “ya veremos” de aquellos de toda la vida. Y mientras, por ejemplo Cercanías, haciendo pasar el calvario habitual a todos los ciudadanos catalanes que han de tirar cada día, ya sean más independientes que Pilar Rahola, más españolistas que Juan Carlos Girauta, o en la línea federal de en Pere Navarro. Es decir, es evidente que parece que en Madrid se están haciendo el diálogo encima, ¿verdad? Qué ganas tienen, ¿no? Lo demuestran tanto…

    Como ayer esta nueva generación que llegó al PP con la idea de proyectar idea de cambio, y que sólo lo ha conseguido estéticamente, sólo en algún caso, y gracias. Salió en rueda de prensa Pablo Casado, portavoz del PP que en su día se sacudió las explicaciones (o disculpas) por un presunto caso de corrupción de su partido diciendo que cuando pasó él estudiaba COU. Una joya, vamos. Pues bien, fue el portavoz de los presuntos nuevos dialogantes y compara el presidente Carles Puigdemont y su gobierno con “un conductor suicida”. Que van en dirección contraria a los signos de los tiempos, venía a decir, pero con un lenguaje claramente pro-diálogo, conciliador y propositivo. ¿O no? Ah, que no, que es lo absurdidad retrógrada de siempre. Pues a seguir trabajando para hacer posible que este año todos los ciudadanos catalanes, de Rahola a Girauta, pasando por quien sea, podamos votar en referéndum si queremos seguir con esta gente con este nivel de diálogo desbordante. De esta manera, de paso, entonces seguro que Puigdemont no se presenta a la reelección y muchos de aquí y de allí podrán estar contentos. De otro modo, sin consulta, permítame que dude que deje su partido (y lo que representa) así colgados.

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