Lecciones vascas

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    urkullu

    En esta vida, y tal como está todo, en quien más creo es en quien más duda. Los de las lecciones y las verdades como puños me hacen una pereza infinita. Porque sé casi con certeza que o bien hacen trampa o que no tienen ni idea. Los políticos vascos, desde hace un tiempo, van del primer palo, porqué ignorancia no la pueden alegar. El lehendakari Íñigo Urkullu es uno de esos destacados “listos” de la clase.

    Hace unas semanas, cuando llegaron a un acuerdo de gobierno, fue la socialista Idoia Mendia quien salió a restregarnos por la cara no sé qué. Ella, que en la línea de su referente Pedro Sánchez en España, había cultivado los peores resultados de los socialistas vascos que se recuerdan. Ella, que acababa de pactar con “la derecha” vasca para tratar de sobrevivir y de rascar algo. Ella, que como superviviente todavía, pero que como estadista no cuela (y si no miren alguno de sus vídeos de campaña, utilizando la lengua como arma de combate). Ella dijo que lo que hacen allí debe ser ejemplo para Cataluña, sin un gobierno “a la catalana”, ni una “deriva de bloques”. Y que esto nos lo vengan a decir desde Euskadi. Cuando aquí nunca se han levantado bloques con violencia. Cuando allí tuvieron aquel gobierno de Patxi López y los “constitucionalistas”. Con toda su mochila.

    Y ahora, Urkullu nos dice “no quieran que yo imite a Mas”. Yo, de hecho, básicamente quisiera que se ahorrara dar lecciones al resto. Entre otras cosas, porque el hecho de no emular aquí lo que durante décadas ha pasado en el País Vasco, es lo que ha hecho posible que en Cataluña hay una amplia mayoría por el derecho a decidir (independentista o no), lo que en una Euskadi de bloques no pasa. Y añade el lehendakari que “es imposible que hoy un Estado pueda declarar independiente”. Un “Estado” seguramente no, que ya lo será. Pero una nación podría pasar. Quizás en Euskadi no necesita porque de facto ya es independiente en serlo económicamente de España. Y esto, además, pasando regularmente por caja, como ayer su consejero de Hacienda y Economía, encantado de visitar a Montoro en Madrid, casualmente (o no) tras las declaraciones de Urkullu. Los buenos medios tienen premio, nos vienen a decir. Especialmente los que históricamente han sido suficientemente “listos” para tener premio muy bien siempre.

    Siento un gran respeto por el pueblo vasco y por su gente, así en general. Sé identificar algunas de sus innegables fortalezas, pero también más de una de sus manifiestas debilidades. Y seguramente podría hablar, a modo de análisis o opinativo, pero nunca en clave de comparativa para venir a decir que aquí en Cataluña acertamos y ellos fallan. No lo hicimos en su día, con unos dirigentes políticos nacionalistas muy prudentes en este frente, cuando ya aquí conjugábamos del derecho y del revés la palabra diálogo, y además la practicábamos con pactos, con negociaciones de gobiernos de todo color y con propuestas estatutarias, entre otros. Un mínimo decoro y correspondencia, una mínima buena educación y sentido de la “moderación”, aconsejaría, como mínimo, que ahora de can Ajuria Enea y alrededores nos ahorraran las lecciones. Eso, si no tienen que tratar de ayudar, que estamos acostumbrados y no pasa nada, sería un mínimo.

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