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- 16 ago
Mas y la niebla de guerra
La Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC) se describía hace años como «escuela de patriotas». Y Jordi Cuminal fue líder de la organización. Después, ya asumiendo tareas más de gestión en Convergència, aprendió en otra escuela, la del campo de batalla electoral, qué es eso de la comunicación política y las campañas. Lo hizo a la sombra del general Patton de la comunicación política catalana, David Madí. La mano derecha de Artur Mas en su construcción como líder y en el desierto de la oposición dirigió campañas electorales rodeado de gente joven como Cuminal, a quienes encargaba responsabilidades no triviales. Era la guerra (electoral) y en la war room hacía falta gente con impulso y con ambición. Políticos con ganas de destacar no solo en primera línea, sino también ajustando la logística en la sala de mando. Para Cuminal hay una serie de televisión de referencia, pero con este toque bélico madiniano que lo acompañó durante unos años, reconoce que es muy fan de un documental, Fog of War (Niebla de guerra, 2003), sobre 11 aprendizajes de Robert S. McNamara, exsecretario de Defensa norteamericano que en esta pieza reflexiona sobre el difícil proceso de toma de decisiones en el conflicto de Vietnam y la crisis de los misiles de Cuba.
“Tres para todo”
El documental, que ganó un oscar, abre con McNamara en rueda de prensa, muy atento a cuando los cámaras de televisión están ya a punto para empezar a grabar. Pregunta si ya les va bien que empiece a hablar, y entonces él se pone a ello. Estilo desenvuelto, marca de la casa de aquellas ruedas de prensa de la Administración Kennedy, presidente que estrenó el formato de retransmitirlas en directo por televisión. El poder y la importancia del factor mediático, relevante para un Cuminal que ha sido director general de Comunicación desde el acceso de Artur Mas al Govern como presidente. Y la idea era que si Convergència tenía que montar su propia campaña, Cuminal asumiera el área de comunicación en la contienda electoral, de nuevo (como en Palau) a las órdenes de Francesc Homs, director de campaña in péctore. Del discurso y del programa se encargaría Joan Vidal de Ciurana, jefe de la Oficina del Presidente (su director de gabinete). Pero llegó la lista unitaria Junts pel Sí, con Esquerra y las entidades sociales independentistas, y pasaron a «ser tres para todo». En el momento de confirmarse la alianza electoral, Cuminal pensaba que algo más de tiempo tendría, gestión comunicativa de la campaña a parte. Veremos si es así o si, por el contrario, el trabajo se le acaba multiplicando, por aquello de la coordinación entre diferentes.
Como el mismo Homs, abjura bastante del concepto spin doctor. Una aversión al término que una vez el rol profesional se adapta al contexto y al país de turno, es de hecho tan exótica como tener manía al término político, porque los hay en todas partes. Además, paradojas de la vida, la serie de referencia para Cuminal es la preferida de asesores y consultores de medio mundo: The West Wing (El ala oeste de la Casa Blanca). Y de ella, dos personajes son sus predilectos: Sam Seaborn, el director de comunicación (dircom) y el jefe de gabinete del presidente, Leo McGarry.
El ‘spin doctor’ perfecto
De Seaborn admira «las inquietudes culturales y humanistas», pero sobre todo el hecho de que para implicarse al máximo (que en la serie lo hace) «necesita creerse el proyecto». Sam hace política, rehúye los focos de las cámaras y asume por lo tanto un bajo nivel de exposición. En definitiva, la definición del spin doctor perfecto, alejado de los cocineros estrella de la política que muchos confunden con el común de los mortales que se dedican a la gestión comunicativa y estratégica de la política.
Y de McGarry, el fiel hombre de la máxima confianza del presidente Josiah Bartlet en la serie, Cuminal destaca «el control del tiempo» (básico en política), «la capacidad de pactar» (imprescindible en general en política y en particular en la política catalana del presente y del futuro más inmediato) y su capacidad de «ganar sin destruir al otro». Y es que a veces, incluso los spin doctors, ni que sea en la ficción, dan buenas pistas sobre cómo ir por este campo de minas que es la política.
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