“A español no me ganas”

  • “A español no me ganas”

    riveraiglesias

    Podemos y Ciudadanos no son nueva política. Practican una nueva manera de comunicar la política, que es diferente. Y no lean aquí «nueva» como recién cocida sino como «contemporánea». Buena adaptación al medio (no perfecta, claro), pero el contenido ya es otra cosa, y eso durante mucho tiempo no se puede esconder. El bipartidismo en España decae, sí. ¿Para siempre? Nada es para siempre. Pero hablamos del ahora. De lo que vendrá en breve, cuando el bipartidismo quede seriamente erosionado, aunque eso pueda no tener grandes consecuencias.

    Ahora le toca recibir los primeros estragos de la real politik a un Pablo Iglesias que ve resituadas sus expectativas por la hiperexposición y por las mismas encuestas que las dispararon. ¿Excesivamente? Sí, antes y ahora, cuando ellos y otros pensaban que se comerían a PP y PSOE con patatas, y ahora que muchos respiran tranquilos pensando que el peligro ya pasó.

    El exceso en las expectativas positivas se centra ahora en Albert Rivera, a quien en los mentideros madrileños ya hacen vicepresidente del Gobierno español «con quien sea».  Y como Podemos con su viraje en lo referente al reconocimiento de Catalunya, Ciudadanos viene a decir con todo lo que hace (ellos, cabe decirlo, de siempre) «a español no me ganas». Uno de los hombres de Rivera se lo dijo con todas las letras a un diputado del PP en plena campaña de las elecciones andaluzas, cuando los de Mariano Rajoy le echaron en cara su origen catalán.

    ¿Pero eso es nueva política? ¿Lo es pedir la prohibición de manifestaciones como apuntó la candidata de Ciudadanos por Barcelona, Carina Mejías? ¿Lo es dejar hacer a los que diferencian entre catalán y valenciano, como ha hecho Iglesias? ¿Dónde está la nueva politica ahí? Simplemente no existe. Esa es una etiqueta que la política cansada ha regalado a nuevas formaciones que emergen frescas y que en un principio han disfrutado de la credibilidad y de la presunción de bondad que otros han perdido a pulso.

    Pero Catalunya es la medida de muchas cosas, y también lo es de la credibilidad del cambio que proponen Ciudadanos y Podemos, que pretenden hacer pasar por nuevo lo de toda la vida.

    «A español no me ganas». Y aquí lo español lo entienden a lo vintage, como siempre nos dijeron que debía ser. Con envoltura más atractiva pero con contenido retro. Y de ahí como las encuestas muestran un Ciudadanos heredero de buena parte del voto del Partido Popular, a quien podrá salvar donde más castigo electoral tendrá pero gracias a Rivera igual sin consecuencias. Son su salvación, no su castigo. De los partidos cansados y de una eterna idea de España que no han venido a discutir sino a rescatar.

    (Para leer el artículo en EL PERIÓDICO, clicad aquí)