Moderadamente ‘indepe’

  • Moderadamente ‘indepe’

    ainaud

    Hace unos días asistí a una conferencia de Oriol Junqueras donde pronunció un montón a veces en una hora de charla el concepto “nosotros que somos independentistas de toda la vida”. Está bien que lo reivindique, a pesar de que si aún aspira a ensanchar la base del voto tradicional de ERC (y el espacio soberanista) quizás que estas reiteradas exhibiciones de pedigrí indepe no harían falta. Porque quizás a algunos de los muchos que se pueden querer acercar los echa un poquito atrás. Yo, que iba como periodista, compartía mantel (era comida-coloquio) con gente que ha abrazado el independentismo en los últimos años, y en algún momento, cuando el líder de ERC reiteró el concepto “independentistas de toda la vida” vi una mueca de “no hace falta” en más de un rostro. Y estoy de acuerdo que ciertas cosas no hacen falta. Menos ahora. Sobre todo por aquello de la suma y porque según nos han dicho todavía falta un montón de gente para hacer de las elecciones del 27-S unas plebiscitarias que emitan un mensaje claro y contundente en favor de la independencia.

    Ciertas cosas no hacen falta por eso que les apuntaba ahora, y también porque el trabajo de sumar gente al carro independentista ya la van haciendo en Madrid metódicamente, como sólo ellos saben. Y a estos ciudadanos, los que ya estaban ahí no hace falta que les hagan sentir como a recién llegados. No constantemente, vaya. Yo, por ejemplo, no me considero un recién llegado al independentismo, pero también les diré que no hace tantos años que me considero como tal. Más aún: en la línea de lo que ha dicho Junqueras en más de una ocasión, yo no diría que “soy” independentista, sino que “estoy” indepe. Es circunstancial. Instrumental. Condicional. Hasta nueva orden. Y me es muy igual que alguien me venga con purezas y que recele de esta condición mía. A mí me han dinamitado todas las alternativas los de Madrid. El independentismo “de toda la vida” no me ha persuadido nunca. Por lo tanto, el mérito para quien lo tiene: Madrid, que persiste en ello. El simple hecho de ya no tener fe en que esto cambie realmente me tiene, como moderado, independentista. Ahora, y de momento sin fecha de caducidad.

    Les explico esto al pelo de un nuevo ataque contra el autogobierno… del Estatuto recortado. Ahora contra la acción exterior de la Generalitat. Ahora que el pleno del Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el recurso del gobierno español contra la norma catalana y ha acordado su suspensión automática, como solicitaba el Ejecutivo de Mariano Rajoy. No hay sentencia todavía, pero permítanme que la intuya. Es aquello de los capítulos interminables que podríamos ir añadiendo a aquel mítico El llibre negre de Catalunya, del no menos mítico señor Ainaud, y de quien por cierto recomiendo de cara en Sant Jordi un perfil majo que ha hecho Josep Lluís Martín y Berbois: Josep Maria Ainaud de Lasarte. Un humanista al servei de Catalunya (Editorial Base).

    El señor Ainaud, como un servidor, era moderantismo puro. Hombre de orden, su mal no quería ruido, y el caso es que estoy seguro que no nació “independentista de toda la vida”. Quizás sí, ¿eh? Pero en todo caso nunca se describió así. Y él, de forma siempre razonada, hacía una aproximación a su pensamiento político que muchos compartimos. Iba en el estilo de aquella cantante de nombre Jeanette, que decía “Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”. Pues igual, pero poniendo “indepe” donde “rebelde” y “poder español” donde “mundo”. Ellos son la garantía de ir sumando gente de aquella que algún diario diría “moderada”, y que tanta falta hace, a un proceso donde “los de toda la vida” siguen haciendo como siempre, es decir, de momento, más mal que bien.

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