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- 15 ene
#GanaremosTodosJuntos
Y los listos que se hacían encima gritar bien fuerte a los cuatro vientos un “¡¡yo ya os lo decía!!” ante la ruptura entre CiU y ERC enmudecieron. Bien, Alícia no, que no puede cerrar la boca ni que lo quiera y tiene aquello de la incontinencia verbal ni que sea vía tuit (firmado por ella), por aquello de querer ser siempre el muerto en el entierro. Pero reacciones viva voce, de entre los apóstoles del Apocalipsis del proceso, ni una de relevante en caliente. Y así, los que las últimas semanas disfrutaban con el espectáculo de la confusión entre los de Mas y Junqueras quedaron con la sonrisa congelada. Sonreían falsamente, con suficiencia, como tratando de menores de edad y de ilusos sin sentido común a quienes creen en el proceso y en el derecho de Catalunya a decidir su futuro. Se reían de la gente. Y ya empezaban a impartir doctrina y señalaban a CiU y ERC como unos irresponsables que habían tomado el pelo al conjunto de la sociedad. Pues bien, vaya también por ellos el acuerdo que ayer se selló en el Palau de la Generalitat. Por ellos, en segundo término. Antes que nada, vaya por la buena gente y su santa paciencia.
Porque Mas y Junqueras empezaron sus parlamentos como correspondía: pidiendo disculpas. Aquello de la filosofía del Cholo Simeone que alguna vez les he apuntado aquí mismo, aquello del partido a partido y de hacer de cada momento clave una final de aquellas durísimas y exasperants donde parece que tiene que acabarse el mundo, ya hace días que les está quedando largo. Pero tienen la suerte que haciendo entrar la pelota a portería, ni que sea en tiempo de descuento, la afición, el duodécimo jugador que en gran parte lo ha hecho posible, lo celebra entusiásticamente, pasa página y ya piensa en el siguiente partido.
El compromiso de ayer es clave porque fija en el horizonte otra fecha histórica, pero sobre todo porque insta a construir y a reconstruir. A construir un nuevo Estado y a reconstruir el clima y el pacto de unidad entre los dos principales actores políticos que lo tienen que hacer posible desde las instituciones que ahora tenemos. Porque como dijo ayer Junqueras, “es la voluntad de la gente, la que prima”. Y lo remachó muy nítidamente: “Ganaremos todos juntos”. Imprescindible. Será así o no será. Se sumará desde la centralidad política y social del país, o no se conseguirá el grueso de país para hacer un salto histórico y provocar un cambio dificilísimo.
“Nos prepararemos todavía mejor para ganar la indepèndencia”, nos dijeron ayer. Y nadie entendería que esto no implicase desde ya un movimiento en positivo y reilusionante que deje atrás, aplazadas sine die, las hostilidades que matan el catalanismo y que frenan el país. ¿Lo harán posible? Desde ayer tenemos un motivo menos para no creer en ello. Desde ayer tenemos motivo menos para no exigirlo a los unos y a los otros.
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