Vayan al grano

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    masjunqueras

    Esto que está pasando en Catalunya es muy gordo, y en Madrid lo han empezado a entender del todo, no sólo los ilustrados alternativos tipo Ramón Cotarelo, sino sobre todo los de la soberbia centralista. Y apuntaré ejemplos de las dos cosas. Ayer, a raíz de la conferencia del president Mas en el Forum, Cotarelo decía en Twitter: “Mas hace la hoja de ruta de la independencia, el Sobresueldos le manda los alguaciles y la izquierda española está de acuerdo. ¡Vaya tropa!”. El día antes había dicho: “El único sitio de España donde se hace política en serio es Cataluña. Y Cataluña, me parece, no quiere ser España”. Zas. En contraste, pero de fondo viniendo a mostrar el mismo grado de asunción de lo que está pasando, en el caso que apuntaré ahora metabolizado con menos filosofía y buena filosofía, Victoria Prego, quién fue cronista oficial de la transición española, escribía también ayer en El Mundo: “Debemos prepararnos para el mayor desafío nunca hecho contra la unidad de España”. Lo van captando. ¿Y aquí? Hará falta que los partidos soberanistas lo demuestren como nunca, seguramente en el momento más duro y decisivo, ahora que en Madrid irán aún más a por todas.

    No se trata de asumirlo sino de ser coherentes con ello e ir al grano. Los partidos catalanistas que han apostado por el proceso tendrán que acompañar con hechos sus buenas palabras y la política que han impulsado ante la antipolítica de Mariano Rajoy y su talante de brazos caídos. Sobre todo CiU y ERC. Porque el desafío que Mas lidera desde la máxima institución política del país, que lo es como nunca para el Estado español, tiene en la ciudadanía catalana y en sus representantes a los principales destinatarios y co-autores imprescindibles. La hora de los discursos no ha pasado, pero ahora tienen que entrar en acción hechos también osados y diferentes a aquello que hemos visto hasta ahora. Esto si es que queremos hacer algo diferente a todo aquello que hemos hecho siempre, que en principio sus señorías nos han dicho y reiterado que sí.

    Mas lo dijo claro el martes: “La mezcla de la condición humana y la política. Dinamita pura”. Muy bien, asumámoslo. Pero nuestros políticos harían bien de no contemplarlo con fatalidad o resignación, sino como reto. Como uno más de los dificilísimos retos que en los últimos tiempos se han planteado, que parecían imposibles de superar y que, contra todo pronóstico, han sido driblados.

    Ante la realidad de la política española, tristemente previsible en cuanto a Catalunya, vacía de ideas, de propuestas y de soluciones, aquí un nuevo reto para la política catalana. ¿Quién se esperaba que estuviéramos dónde estamos hace sólo unos meses? Pues bien, no descartásemos y no nos resignásemos a un fracaso que premie la antipolítica. No tiene que ser necesariamente así (a pesar de que podría pasar perfectamente). Los partidos pueden ser también sinónimo de soluciones, de respuestas, de sorpresa en positivo. Y pocas ocasiones como la presente tendrán nuestros partidos para reivindicarse. Para construir amplios consensos. No sé cómo, no sé con qué fórmula de suma. Pero que la encuentren, que la acuerden y que la expliquen muy bien explicada para que la pueda impulsar una parte importante de la sociedad. Y que no tarden mucho, que en Madrid parece que han despertado y ya sabemos, cuando se ponen, cómo de eficaces pueden llegar a ser destruyendo.

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