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- 03 jul
¿Y si vamos por partes?
El anuncio ya lo decía: “La vida es cuestión de prioridades”. Una visión comercial y publicitaria de aquello que la ciencia política y la comunicología describen como la construcción de la agenda. Cada individuo tiene sus prioridades, quienes se sienten implicados en un grupo o colectivo a menudo las comparten, e igual pasa con los medios, los partidos políticos y las instituciones. Pregunta: ¿es nuestra prioridad ahora debatir sobre si tendremos o no ejército cuando seamos independientes, ahora que ni siquiera tenemos la certeza que podamos votarla como posibilidad un 9-N que ya está a la vuelta de la esquina?
La batalla política e institucional del momento en Catalunya pasa por aquello que una mayoría cualificadísima del Parlament ha fijado como gran objetivo nacional de la legislatura: el derecho a decidir, votar sobre nuestro futuro. Ante eso, ¿ya está una mayoría convencida? ¿Sí? ¿Lo notan ustedes lo suficiente? ¿Y la consulta? ¿La tenemos ya asegurada? Yo diría que no. Más aún, en contra de lo políticamente correcto que marca el discurso soberanista, yo les digo que tengo bastante claro que el 9-N no votaremos. Y no sólo porque el gobierno español lo impida. Aquí aún hay trabajo por hacer. Bien pues, ¿y si nos concentráramos en ello? ¿Y si no nos perdieran (y no nos perdiéramos nosotros solos) por el camino?
Porque mientras tanto nos vamos entreteniendo por ejemplo en documentos apócrifos de la ANC. ¿No creen que se nos acumula el trabajo, y que la que nos giramos nosotros mismos a menudo no suma? Por lo tanto, ¿y si vamos por partes? Y si no nos despistamos con debates propios de una situación “normal” donde ya tendríamos la opción de voto asegurada, cuando eso de hecho no pasa y todavía estamos intentando que haya una consulta?
Y esto que les apunto no son ganas de discutir sino un deseo profundo de que no nos confundamos de prioridades y de debates. Porque el objetivo de la consulta no fija la meta de construir un nuevo estado de derechas o de izquierdas, pro-ejército propio o no, con un sistema sanitario A o B. Estos y otros muchos frentes los decidirán las sucesivas mayorías y minorías en el Parlament de la Catalunya independiente (si llega) y los gobiernos que de ahí salgan. Esto, pues, será en una pantalla posterior a una primera, imprescindible y hoy todavía no asegurada: votar sobre si seguimos en España o nos independizamos. Esta tendría que ser ahora la prioridad de todos. De todos quienes creen en ello, quiero decir. Y ante eso, la gran duda que me hace ser muy escéptico sobre las opciones reales de voto el 9-N: ¿Sabremos construir nuestra propia agenda y una consulta para decidir si queremos un estado independiente? ¿Sabremos acertar ni que sea por una vez con esto de las prioridades?
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