¿Caña con Cañas?

  • ¿Caña con Cañas?

     

    “Tal harás, tal encontrarás”. Ayer unos cuántos twitteros soberanistas de buena fe me contestaron con esta frase hecha cuando se me ocurrió publicar el siguiente tuit: “Veo por aquí una ansia por lapidar a Jordi Cañas similar a aquella que han aplicado los de C’s a otros presuntos. No hace falta, ¿no? Creo”. El lector pausado y ponderado habrá visto claro que en ningún caso yo no proponía no criticar a Cañas o no especular sobre su posible futuro procesal. Planteaba que rebajarse al nivel de hooliganismo que Ciutadans ha practicado muy a menudo cuando presuntos casos de corrupción han salpicado a otros partidos básicamente implica esto: rebajarse a un nivel donde Ciutadans ha querido llevar a la política catalana y donde aquellos que creen en el país no tendrían que permitir que se encharcara.

    Ciutadans desde el Parlament ha jugado a ensuciar, a afear y a desprestigiar la política catalana en conjunto. Con enmienda a la totalidad. Y no lo ha conseguido. ¿Nos saltaremos con ellos ahora la presunción de inocencia con aires inquisitoriales y con juicios como los suyos, sumaríssims y previos a los de la justicia? ¿Sólo porque ellos los han practicado con los otros? Porque, ciertamente, lo han hecho con un estilo tabernario que han querido imponer en el Parlament, por ejemplo con griteríos, numeritos histriónicos y faltas de respecto a la presidencia de la cámara y a la del Govern. Exacto. Pero eso a ellos les va bien para acusar a Catalunya de ser un lodazal repugnante. Y eso a aquellos que creen en el país les tendría que hacer reflexionar para ver la oportunidad de decir que Ciutadans demostrará su vacío y la farsa de su discurso si no actúa ahora en consecuencia.

    ¿Cañas tendrá que dimitir? Si lo imputan sí, sin duda. Si no, salta por los aires todo el discurso que han ido construyendo durante años. ¿Y eso de la imputación llegará? Esperen. Wait and see. Que nadie pase ansia. No merece la pena. Si el caso no tuviera bastante mala fila, la Fiscalía habría tirado por un juzgado de la Audiencia Provincial. Pero ha ido directo al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC). Porque es un diputado… Y porque ven que puede haber algo de peso contra él. No en balde, todo parte de informes de Hacienda, que como sabemos acostumbra a ser implacable con todo el mundo menos con la Infanta y prohombres por el estilo. No es el caso de Jordi Cañas. Y el juez decidirá si lo imputa o no.

    Cañas es el número dos de Ciutadans. Poca broma. No digo que en Madrid no haya gente de muy arriba a quien incomoda la perspectiva de un Albert Rivera candidato a las Españas. Ahora bien, intuimos que hay maniobras menudeadas en el mundo inmobiliario que echan bastante del dinero negro. Y Cañas fue el administrador de una inmobiliaria. El administrador, repito. Es decir, que si durante el periodo en que lo fue alguien del lugar hubiera delinquido, él podría tener responsabilidad judicial, estuviera al caso o no. Por lo tanto, negro pinta que lo tiene. Sobre todo atendiendo al grado de exigencia que los de Ciutadans, teóricos arietes de la regeneración democrática, han exigido al resto. No hay que ensañarse con Cañas, pues, ¿verdad que lo ven? Porque si cae, lo hará él todo solo, por su propio peso. Por su hacer. Por su estilo. Por la política extrema que él mismo ha querido imponer y que el resto vencerá en la medida que no se abone a ella.

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