Un aplauso… y pagando

  • Un aplauso… y pagando

     

    Los Mishima tienen una canción hiperaccelerada que se titula ”Ossos dina d’una caixa” (“Huesos dentro de una caja”). Ojo, no confundir con los animales, con los osos (en catalán “óssos”), porque de tan acelerados que ya vamos de fábrica (canción a parte) a alguien le podría pasar por alto el importante acento diacrítico. ¡Ahora! ¿Se imaginan osos dentro de una caja? Parémonos en esta imagen que ahora ligaré con el final de muchas frases de la canción: “¡Y pagando!”. Así remata David Carabén, la voz. “Y pagando”. Muy nuestro. Muy del país, vaya. Mucho, hasta que nos hemos hartado de verdad. Hasta que hemos captado que si somos osos, dentro de una caja tenemos que encontrarnos incómodos a la fuerza. Bien, o no. Los hay que cuando tienen que elegir oso de referencia echan del pequeño Boo-boo, y entonces sí, dentro de una caja igual encuentran espacio. Es el caso del PSC, siempre atento y sufrido a las a menudo inexplicables ocurrencias de su referente Yogui-PSOE. Pero el otro le da un golpecito en el lomo, y a tragar. Un poco como aquel señor que el diàling de Xavi Bundó a RAC1 hizo famoso y que emocionado pedía “un aplaus”. Se lo dedican y ala a pagar. En credibilidad, en este caso.

    Nunca un aplauso (o un “aplaus”, si lo quieren) fue tan productivo. Para el PSOE y para España, claro. Esto, evidentemente, si compramos que todo ello no viene de antes y nos creemos esos momentos efectistas y precocinadísimos por los estrategas de los partidos, que básicamente buscan aquello que demasiado a menudo todavía encuentran: un emitir mensaje vía imágenes efectistas como aquella supernaturalísima estampa de Rubalcaba y Susana Díaz tomando un café con Pere Navarro, emitida en los medios vía “imágenes realizadas por el PSOE”. ¡“Rubalcaba Productions”, podríamos decir! Después tanto da si detrás de aquellas fotos hay o no contenido. Es el mal de aquello que Giovanni Sartori ha descrito como el homo videns. Dice que de sapiens sapiens nos queda más bien poquito. Que razonamos poco y que echamos excesivamente de aquello de “ver es creer”. Un “aplaus” y ¡alehop!: ya nos quieren. Correspondámos, pues, como corresponde. Mucho y mucho y mucho, que nos han aplaudido muy fuerte, ¿eh? Y venga, a hacer caer la careta del todo y a posicionarse ya claramente en contra del derecho a decidir y de la consulta (legal, pactada, liofilizada o como sea), que la comedia ya duraba demasiado y teníamos a Yogui inquieto.

    ¿Suena ridículo, esto de Yogui y Boo-boo? Pues ya no les digo nada de cómo suena el posicionamiento del PSC y su apuesta desbocada por mirar de no herir los intereses electorales del PSOE antes que ponerse junto a una reclamación impecablemente democrática como lo es el derecho a decidir, antes que apoyar a una mayoría pacífica del pueblo de Catalunya, donde por cierto se encuentran muchos ciudadanos progresistas y antiguos votantes del PSC a los cuales el PSOE hace tiempo que les quedó pequeño. En algunos casos, incluso el Estado español les ha quedado pequeño y les incomoda ya insoportablemente (como a una mayoría del país, según múltiples encuestas y los últimos ciclos electorales). Pero ante eso, si la opción del PSC no era esta… Como mínimo podrían haber sido coherentes con gestos como el de la alcaldesa de L’Hospitalet, Núria Marín, que salió hace unos pocos meses a defender el ‘NO’. Admitía como mínimo que votáramos, ¿verdad? ¿Y ahora? A pagar, en votos, en credibilidad, en percepción de un partido como opción útil, y más. Y desgraciadamente, llegados a este punto, pinta que seguirán haciéndolo hasta el final, que se divisa crudo porque una mayoría del país de esto de ir tirando, que lo casquen (“y pagando”), lógicamente se ha cansado. Se ve que del PSC también, incluso antiguos ilustres suyos como el exministro Joan Majó, que ayer decía: “Yo no los entiendo”. Quién lo haga, que los compre. Es aquello de los Mishima: “Y pagando”.

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