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- 21 nov
¿El proceso se hunde?
No. Mi respuesta es que el proceso no se hunde. Digámoslo de entrada por si un caso. Ahora, sí que es cierto que hace bastante tiempo que muchos que se mueren de ganas por ello vaticinan el naufragio, y también es cierto (y más preocupante) que últimamente otros muchos que en teoría están por el caso también se han convertido en una especie de profetas de la apocalipsis del proceso hacia la independencia (vía consulta). Son políticos. En algunos casos de CiU, en otros de ERC, en otros de Iniciativa, que yo haya escuchado palabras en la línea. Y el caso es que en ellos puede acabar recayendo parte de la responsabilidad del fracaso de la cosa, si es que se acaba aconteciendo. Por lo tanto, paradójicamente, no habrán sido los impulsores del éxito que ha vivido el clamor soberanista y por el derecho a decidir en los últimos años, pero pueden acabar siendo grandes agentes de su fracaso. Todavía están a tiempo de evitarlo. Animémoslos. Y sobre todo que nadie se engañe: si esto sale adelante será por la sociedad, no por una clase política con bastantes déficits.
No les engañaré. En un principio este artículo se tenía que titular “Iñaki, tú también te equivocas”. Y sí, iba por Iñaki Gabilondo. Él es un señor intelectual y periodista de referencia, siempre ponderado y razonable, a quien merece la pena escuchar. Respecto de Catalunya, por cierto, ha dicho cosas interesantes y bastante inéditas en las Espanyes. Esto a parte, es evidente que Iñaki es humano y también se equivoca, como todo el mundo. Esta semana ha sido el caso, con unas declaraciones equivocadas de raíz en el sujeto, centrándose como es obsesión últimamente en Madrid, con el presidente Artur Mas. Dice Gabilondo que Mas “calculó mal la distancia entre un sueño y un proyecto”, y añade: “A un sueño pueden agruparse muchos, a un proyecto ya no es tan fácil”. Remataba al final: “Mas está en un callejón sin salida y la única salida posible es dar marcha atrás”. Grave error.
No lo ven pero es así. Mas y Oriol Junqueras son seguramente los dos más grandes activos políticos que tiene el proceso a día de hoy, pero ni ellos son la explicación sobre dónde nos encontramos en este momento, ni dos liderazgos solos pueden hacer nada de bueno sin una sociedad o una mayoría de ella detrás. Se da además el caso que detrás de ellos tienen un panorama político que poniéndome fino diré que vivió épocas más lucidas con protagonistas bastante más a la altura. Habrá de todo, evidentemente, pero ahí es nada cuántas de sus señorías (del ramo soberanista y del otro) están todavía en el regate corto y en la pequeñez antes que trabajando de lleno y volcando todas sus neuronas (quienes las tienen) en un momento clave de país.
Aquí es donde se equivoca Gabilondo (y otros muchos). Los políticos catalanes no son la causa ni la explicación del proceso soberanista. Y si me estiran de la lengua, incluso diré que podrían acabar siendo la causa del fracaso. Hoy por hoy es así. Y los ciudadanos, que tienen algo más que un sueño y que no son alucinados, son la explicación del por qué de todo lo que ha sucedido. Porque tienen, sobre todo, razones. Estas persisten y las encuestas siguen diciendo que la sociedad quiere hacer frente a un statu quo que le es insostenible. Y si los políticos saben cumplir con su parte del trato y liderar desde las instituciones aquello que el conjunto de la ciudadanía lidera en el día a día y que ha impulsado en las urnas, el proceso no se hundirá. Cruzamos los dedos.
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