Golpe es poco

  • Golpe es poco

    Ya sabrán perdonarme pero con el título del artículo he querido hacer un homenaje a los míticos anagramas de Màrius Serra. Lo dedico al momento Alicia de la semana, y me explico: golpe es poco. Dicen que la presidenta del PP catalán ha recibido un portazo en los morros por parte de sus jefes en Madrid . Pero esta es una descripción que encuentro que se queda corta con lo que realmente ha pasado y que califico de desautorización en toda regla con imposible marcha atrás.

    Tú , te llames De Cospedal o Pepito de los palotes, no vejas un compañero de partido de la manera que lo hizo el lunes la secretaria general del PP si no es que el atacado te merece un gran desprecio o un nulo respeto político. Es decir, que no lo haces si no es que lo das por amortizado . Y con Alícia ya son varios los compañeros de partido con altas responsabilidades que dan su carrera por finada. Carlos Floriano lo iba comentando la semana pasada por los pasillos del Congreso .

    Ciertamente , el recorrido político de Camacho se intuye limitado. No porque ella no quiera continuar (que sí lo quiere), sino sobre todo por cómo se observa de impracticable su relato político. No se quita el caso Camarga y Metodo3 de encima. Y a eso que políticamente le acompañará siempre, se suma ahora el aborto en vivo y en directo que han hecho sus propios compañeros de partido respecto del papel que ella quería vender de sí misma como puente entre el poder de Madrid y los intereses catalanes (sobre todo de ciertas élites económicas). Nunca acabó de cuajar. Y ya no lo hará.

    Ayer en el Parlament se puso flamenca con el presidente Mas, con ese tono entre desafiante e irritante que la caracteriza. Pero el día antes, en el Senado, estaba como desconocida. Su pose era muy diferente, más bien la propio de una pobre muchacha afligida. Compungida y arrepentida de haber podido hacer o decir algo inconveniente a ojos de su referente (Mariano Rajoy). ¿Sobreactuar ayer? ¿Sobreactuar Martes? Lo hacía en ambos casos, sin duda. Pero no por un portazo, sino por una estocada que ella quiere creer que no es la definitiva. Por eso trata de hacer méritos en Barcelona y de hacer bondad en Madrid.

    Pero Alícia ha hecho demasiado evidente que en Madrid no hay voluntad de diálogo sino de imposición. Que o obedeces o te machacan, siempre, seas quien seas, especialmente si vienes de Catalunya. Y eso con Mas y el proceso por el derecho a decidir lo podían ir mirando de vender como una responsabilidad compartida por enrocamiento de ambas partes. Pero su delegada en el Principado se lo ha rot0 . ¿Ella también abducida, poseída y estocolmizada por una sociedad enferma que tiene secuestrada la mente de sus ciudadanos? Demasiado grotesco. Cero creíble. Y eso, Alicia, no te perdonarán nunca.

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