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- 19 sep
Tócame-Roque Style
Ahora dicen que el gobierno del PP cambia de estrategia. Eso sí, para llegar a esta conclusión tendríamos que partir de la premisa y la aceptación de que el gobierno de España tiene una estrategia definida respecto a Catalunya, más allá del negacionismo sistemático de su soberanía y derechos. No creo que sea el caso, pero esto a parte, ya me dirán qué tiene de nuevo el hecho de que el PP ahora diga que aparcará su disciplina olímpica predilecta (y así les fue con Madrid 2020) de lanzamiento de Constitución a la cabeza, para pasar a centrarse en el discurso del miedo sobre si continuamos o no en Europa. ¿Qué tiene de nuevo esto más allá de la asunción flagrante de sus reiteradas falsedades sobre un teórico marco jurídico que impediría una consulta? Ya está, mentían, está claro. Es cosa de voluntad política, no de marco legal. Y una vez esclarecido del todo esto, ahora que continúen diciendo que si nos independizamos nos caerán encima las Diez Plagas de Egipto (para el caso, de Bruselas) y que igual, si obedecemos, nos conceden como gracia un supermegahiper buena financiación como nunca la hemos visto, eso sí, siguiendo con el drenaje habitual y ofreciéndolo a todas las comunidades autónomas y sometiendo su aplicación a la aquiescencia de todas ellas. Gran adelanto, sí señor. Les felicito, hijos.
Este es el estilo grotesco de una España que persiste en el error porque no sabe de otra, porque es así y no la cambiará nadie. Los partidos catalanes, de punta a punta del arco parlamentario, ya han visto que eso ellos no lo harán en absoluto. Bien, todos menos Pere Navarro, que él va tirando. No sabemos para hacer qué, pero va tirando. Y ya puede decirle Rubalcaba a la cara que esto del derecho a decidir ni en pintura, que él sigue con aquella sonrisa de Frank Spencer de la mítica serie Los hay que nacen estrellados. Ya puede salir del sarcófago el exministro Luis Corcuera y aplicarle aquello ilustre suyo de la patada a la puerta (en este caso al federalismo), que Pere verá en ello un gesto de adelanto. Ya me dirán qué le vamos a hacer. Pero este proceder apunta maneras de convertirse en breve políticamente testimonial.
En cambio, aquello que no mengua, aquello que persiste, es la España La Casa de Tócame Roque Style que en el mundo da grima y que en Catalunya provoca una voluntad creciente de desmarque definitivo. Una España donde su Tribunal Constitucional no muestra ninguna mancha de parcialidad y de partidismo, básicamente porque todo él está pringado de ello de pies a cabeza. No merece el respeto ni de padres de la Constitución tan moderados como Miquel Roca. Y esto cuando este tipo de tribunal es sinónimo de escrupulosidad y de prestigio máximos en cualquier país serio de Occidente. En España no, y se persiste en ello, igual como se insiste en banalizar el nazismo, y como se permite que existan grupos de ultras bajo el paraguas de aquello que llaman partido político y que en cualquier país civilizado sería simplemente una organización clandestina. Se hace eso y se siguen practicando salvajadas rituales troglodíticas como el torneo de lanceros contra toros en Tordesillas. Grandes ganas de seguir en esta nave, ¿verdad? Está claro que tienen que seguir así si quieren hacer cambiar de opinión a la mayoría de la población catalana que ha decidido zarpar, no creen?



