-
- 07 jul
Difíciles de entender
«Quién los entienda que los compre». A menudo se oye esta expresión a pie de calle, cuando se habla de los políticos. Nada nuevo, es como una tradición. ¡Ahora! Cuando quien te dice «quien los entienda que los compre» es miembro de un partido y se refiere a los suyos, la cosa preocupa más. Estos días, a colación de lo que se cuece en la
Catdem, la fundación heredera de la Trias Fargas, más de uno y de dos (con alto cargo) en Convergència se han exclamado con esa frase de desconcierto, encogiéndose de hombros.
El nuevo director interino de la fundación es Francesc Sánchez, coordinador de Régimen Interno y de Comunicación de CDC. Así lo decidió el miércoles el patronato de la fundación, después de más de tres meses desde que el anterior director, el historiador Agustí Colomines, dejó el cargo. Aquello fue en marzo. Y ahora se decide un director «interino» de la fundación, con un perfil muy diferente al de Colomines. De un intelectual no militante que recibió el encargo de atraer pensamiento y complicidades más allá de las fronteras tradicionales de CiU vía el proyecto de La Casa Gran del Catalanisme, a uno de los hombres fuertes del partido y estrecho colaborador del secretario general «en suspenso», Oriol Pujol. ¿Del think tank a una rama más del partido muy afianzada a su ortodoxia y acción política? No se sabe. El momento político, también en Convergència, no va precisamente de grandes certezas.
De hecho, el próximo día 15 estaba previsto que se incorporara a la dirección de la Catdem otro cargo del partido y también hombre de Pujol: Víctor Terradellas, secretario de Relaciones Internacionales de CDC y miembro del patronato de la Catdem. Alguno de los nuevos fichajes que se tenían que incorporar con él a la fundación, como el periodista Joan Foguet, que tiene que pasar a ser adjunto a la dirección, lo hará igualmente. Pero Terradellas, hoy por hoy, no. En principio. Porque el momento es así: quien lo entienda que lo compre. Eso sí, el patronato ha decidido y no se volverá a reunir en semanas. Terradellas, de entrada pues, deberá esperar a septiembre.
No deja de ser curioso que en la encrucijada política en que está el país, los think tanks , las fábricas de ideas de los partidos, se muevan entre los interrogantes de sus referentes y la irrelevancia. En un momento donde el pensamiento crítico, así como la proyección de escenarios de futuro y de estrategias para conseguirlos tendrían que ser grandes prioridades, es como si los partidos estuvieran por otras cosas. Es difícil de entender pero está pasando.(Para leer el artículo en EL PERIÓDICO, clicad aquí)



