Hechos, no obstáculos

  • Hechos, no obstáculos

    No les diré que me esté quedando sin palabras ante la avalancha de basura que está sepultando la política catalana y la española. No, porque no es cierto y porque además sería dramático para un periodista, quedarse sin su herramienta de trabajo, la palabra. Pero créanme cuando les digo que después de unas semanas nefastas donde día tras día te levantas con la incógnita de saber qué otra noticia sacudirá nuestro mapa político ya son pocas las ganas que me quedan de repetir lo mismo. Porque a cada nueva revelación, a cada nuevo caso de corrupción, a cada nueva imputación, lo de siempre: así no podemos seguir. Unos más que otros.

    España no puede seguir así si no quiere acabar de hundirse en su descrédito y menosprecio a nivel internacional y financiero. Pero Catalunya, menos. El proceso que iniciamos hace pocos meses camino del derecho a decidir del pueblo catalán era ilusionante, esperanzador para muchos ciudadanos. La expectativa creada daba gusto. Pero a día de hoy, ¿qué queda de aquello? ¿Quién habla de ello? Y, sobre todo: ¿quién habla de ello en medio de tanta porquería con garantías de ser escuchado con unos mínimos de atención y de crédito?

    España tiene un presidente que no da la cara, que se esconde tanto como puede y que tiene de líder tanto como de maestro de la buena dicción y de la oratoria. Pero España tiene todo un señor Estado detrás. Si no sale de ésta será histórico. Puede pasar, pero su flotador es importante. En cambio, a Catalunya, si nacionalmente no sale de ésta, le costará mucho recuperarse.

    Por eso es bueno, como ayer apuntó Oriol Pujol desde CiU, que se asuman responsabilidades. Si lo imputan, cesará. Y este cesar será temporal si de lo que lo acusan resulta ser falso, y será definitivo si alguien demuestra su culpabilidad, sea cual sea. Pues gracias, señor Pujol. No por salir desde el minuto uno dar explicaciones y rendir cuentas ante los periodistas. Esto, a pesar Rajoy, es un mínimo que debería ser norma entre los profesionales de la cosa pública. Gracias por hacer algo más que charlar y proferir palabras vacías de las que ya no podemos soportar mucho más. De aquellas que hartan tanto o más que la porquería que dicen combatir.

    Hechos, no palabras. Antes de que Montilla, este eslogan lo defendió otro Pujol. Pues eso. Acción. Consecuencias. Ayer Oriol Pujol lo dijo sin decirlo con estas palabras. Que dimitirá si lo imputan. Que no será obstáculo para el proceso soberanista. Celebrémoslo. Sobre todo cuando ocurra. Hechos. Y menos obstáculos. Sería genial. Para la política en general. Para Catalunya en particular.

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