Puentes y rótulas

  • Puentes y rótulas

    Gerard Guiu es el jefe de gabinete del presidente del Barça, Sandro Rosell. Antes lo fue de Marina Geli, cuando era consellera de Salut, y de Àngel Ros, alcalde de Lleida. Qué gran conexión con dos miembros tan destacados del llamado sector catalanista del PSC, ¿verdad? Y eso que de jovencito militó en la JNC, las juventudes de Convergència. Pero se mueve bien. Su gran activo, muy valorado por Rosell, Geli Ros, entre otros, son sus buenas dotes para la organización y las relaciones públicas. 
    Fruto de la invitación de Guiu, un destacado dirigente del PSC asistió al palco presidencial del Camp Nou con motivo de un partido del Barça poco después de las elecciones catalanas del 25-N. Allí, nada más llegar, el socialista fue interceptado por un viejo patricio convergente. Lo cogió de un tirón, lo llevó a un rincón y le dijo: «¿Qué tenemos que hacer para pactar con vosotros?» Y el socialista le contestó: «Dejar de ser independentistas». Y el viejo convergente dijo: «¡Pero si no lo somos!» A pesar de los esfuerzos de ambos, la CiU de Artur Mas y el PSC de Pere Navarro no se han podido entender, tampoco esta semana con una declaración parlamentaria que sí describe a CiU como soberanista y que sigue mostrando a un PSC muy condicionado por un PSOE que aún identifica demasiado como su gran granero de votos: «Si apostábamos por el sí , muchos nos habrían dejado de votar», defiende un miembro de la ejecutiva. 
    Aquellos dos políticos que se encontraron en diciembre pasado en el Camp Nou son dos de los puentes que intentan no dejar aislados a los tradicionales dos grandes partidos del Parlament. Pero hay más. Y en el PSC, en estos momentos, el tipo de puentes que más se necesitan son los internos. Esta semana, Montserrat Tura acusaba a Navarro de haber roto muchos. Pero todavía quedan algunos. Por ejemplo, Miquel Iceta Jaume Collboni. El primero, Iceta, es puente de la dirección con «los de antes» ( Tura, Joaquim Nadal… ), y Collboni lo es con «los jóvenes» ( Laia Bonet, Rocío Martínez-Sampere… ). Estos días se les amontona el trabajo. Mucho. 
    «El partido está roto, como el país», me defiende un viejo socialista con peso aún en el partido. Es una de las ideas-fuerza de la oficialidad que manda en el PSC. En algunos casos, quienes la defienden son sinceros y consideran que el Partit dels Socialistes es «una rótula necesaria para ayudar a articular una sociedad catalana sin divisiones». «La rótula está quebrada pero todavía está ahí», dicen. Otros, no tan sinceros, utilizan el espantajo de la fractura de la sociedad, cuando básicamente, en la cabeza, tienen la suya. Puentes, puentes, puentes. Se necesitarán muchos y buenos. Por todas partes.

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