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- 14 ene
Nuestra paga extra
Soy curioso por naturaleza. Les diría que ésta es condición sine qua non para ser periodista, y me quedaría tan descansado. Pero no. Se lo admito. Antes de saber que quería ser periodista, mucho antes de elegir carrera y, de hecho, mucho antes de empezar el bachillerato, servidor ya era curioso por naturaleza. Fisgón, de hecho. Mucho. Muchísimo, y en casi todo. Con una afición especial a escuchar conversaciones de terceros que, imprudentes ellos, se ponían a charlar conmigo cerca. Y el caso es que de eso uno nunca se acaba de curar del todo.
Ayer estaba en Vilafranca del Penedès, allí en la terraza del Casino, al solete, tomándome un té verde y comiendo un bikini gigante, y evidentemente escuchando. En las mesas de al lado, un grupo de ancianos me lo ponían fácil. De hecho, de la otra punta de la plaza, se podían escuchar. Y uno de ellos, en un andaluz perfecto, se incorporó llegando de dentro del local y al grito de “me han echao”. No me extraña, después de escuchar lo que escuché. Por pesado, no por nada.
El hombre llevaba La Vanguardia en las manos, pero yo creo que porque era la del bar. Su diario, sin duda, es El Mundo. Su argumentario de cabecera, como el de Rajoy y los suyos.
El hombre empezó bramando contra quienes pedían irse ya de España, él al grito de “llevo treinta años aquí y mis hijos han nacido aquí …” y ya se pueden imaginar el resto. Que si Pujol tiene todos los hijos multimillonarios, que si aquí tenemos los políticos más corruptos, que si aquí suben los impuestos más que en ninguna otra parte de España, que si aquí ponemos peajes y en otros lugares no … ¡Y todo lo decía para defender que debemos seguir en España!
Cabe decir que me vi obligado a intervenir. Y no pude dejar de apuntar el tema de los EREs falsos de la Junta de Andalucía, o el tema presunción de inocencia, o del por qué aquí tenemos que subir impuestos, o por qué en otros lugares del Estado no ponen peajes … Y el caso es que por cuestión de horas perdí la oportunidad de apuntar cómo es que el señor Monago en Extremadura puede permitirse el lujo de pagar la extra de Navidad a sus funcionarios mientras aquí vamos como vamos. Porque allí dicen que tienen las “cuentas saneadas”. Evidente, gracias a la “paga extra” que Catalunya pasa a España, señor polemista del Casino incorporado. Y él tan feliz, viviendo en la ignorancia y “porque estamos en España”, repetía. Por suerte, ayer en la terraza era franca minoría. Y seguro que en su casa, estos días de fiestas navideñas, cuando tiene a sus hijos a cenar, también.
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