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- 21 dic
Mariano Imedio
Cuando ayer vi la firma del acuerdo CiU-ERC en el Parlament detecté frialdad. Quizás buscada, pero ahí estaba. A ninguno de los dos firmantes no les entusiasma mucho pactar con el otro. Lo sabíamos. Decidirse les ha costado Dios y ayuda… y una circunstancia excepcional. Sabíamos que pasaría. Igual como sabemos que su camino no será fácil, y que esto seguramente ayer les pesaba ante las cámaras. Grave responsabilidad, la suya, en momento crítico, sin duda. Pero, ¿esto será sinónimo de inestabilidad? No lo sabemos del todo. De hecho, permítanme que lo dude. Un par de circunstancias externas me hacen ser escéptico con esta creencia que en los medios ya parece haberse convertido en el primer dogma de fe autoimpuesto para juzgar aquello que sus impulsores han bautizado como “El pacto por la libertad”.
¿Un factor externo que ayer me hacía creer en la solidez de la unidad de acción de CiU y ERC en los próximos tiempos?: La reacción de Madrid ante el acuerdo. Sacaron toda la artillería. Desde el minuto uno y amenazando sin vergüenza de utilizar su fuerza para estrangular Cataluña (y a su gente) en reacción a la voluntad de un gobierno de dar la voz al pueblo. Artillería mayor ante un Gobierno que impulsará el derecho a decidir que en teoría (si contamos también el PSC) quieren los ciudadanos que han otorgado su confianza a 107 de los 135 diputados del Parlament.
Así, en un contexto de un Estado español que en cuanto a discurso impulsa, promueve y practica un estilo macarrónico que viene a decir “esto es el que hay y si no te haces a ello iré a por ti”, ante esto CiU y ERC compactarán seguro su acción. Porque esta España que ahora representa Rajoy pero que antes han liderado otros (por ejemplo del PSOE) les da la razón. Demuestra que Catalunya necesita un punto de inflexión, un cambio rotundo, ante una España con un hacer que no es sano, que no es sinónimo de convivencia, que no es sinónimo de democracia, como mínimo en Catalunya y en el resto de Europa.
Por lo tanto, tranquilos por el flanco externo. Del interno ya hablaremos, pero de entrada CiU y ERC tendrán un aliado cohesionador incomparable con “Mariano Imedio”, el gran pegamento de impacto que los mantendrá unidos en un contexto convulso y dificilísimo. Él, desde Madrid, hará esta función clave. Y desde Catalunya, el PSC e Iniciativa pueden venir a reproducir una función parecida. Ayer acabaron de desatar sus ataques más duros hacia Esquerra. Sin compasión. A por ellos. A por Junqueras y los suyos. Los consideran unos traidores y su rabia nada contenida seguramente acabará de romper los vínculos que el tripartito y las campañas del PSC del 2006 y del 2010 todavía habían dejado vivos entre los antiguos socios. Y esto cohesionará el pacto de CiU y ERC por la libertad. Este objetivo compartido es bastante fuerte como para unirlos a pesar de todo, ni que sea coyunturalmente. Pero por si no lo hiciera bastante, ya otros pondrán el resto.
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