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- 30 dic
El salto de Mas
Pocas veces una legislatura tan corta dio para tantos cambios políticos de fondo. La que había nacido para ser la legislatura del pacto fiscal acabó siendo la del paso definitivo de CiU hacia la «transición nacional» que se ha propuesto impulsar Artur Mas. Pero a parte de esta transición que interpela al conjunto del pueblo de Catalunya, durante la legislatura catalana más corta se han experimentado más transiciones particulares en más partidos políticos del país.
Los estrategas de CiU, al dibujar sobre plano el guión ideal que aspiraban a desplegar durante el primer mandato de Mas como president , tenían claras dos fases bien diferenciadas de la legislatura: una primera para gestionar e impulsar el concierto económico, y una segunda que contaba con el no de Madrid a la propuesta de pacto fiscal catalán y que debía basarse en enarbolar la bandera del soberanismo como respuesta al «definitivo» portazo de Madrid. Pero todo se precipitó, muy concretamente durante unos días trepidantes del pasado mes de septiembre.
La Diada del 2012 será sin duda una fecha histórica para Catalunya y para su política. Y no es exagerado utilizar el adjetivo histórico en este caso, no solo por una movilización sin precedentes en una manifestación por las calles de Barcelona que reivindicaba «Catalunya, nou Estat d’Europa» y que habría llegado a congregar a más de un millón y medio de ciudadanos. Esa Diada pasará a la historia de Catalunya por eso y también por lo que provocó: un cambio en el tablero político catalán con pocos precedentes. Porque con esa Diada los esquemas de CiU saltaron por los aires y todo se precipitó en la política catalana, con un final abrupto de la legislatura después del «no» de Mariano Rajoy a la propuesta de pacto fiscal que Mas le presentó en la Moncloa pocos días después de la gran manifestación.Congreso crucial
Unos meses antes, en marzo, en su 16º congreso, Convergència había apostado por «el Estado propio» para Catalunya por primera vez en su historia. Ahí CDC anunciaba su propia transición hacia la defensa (ya nada ambigua) del derecho a decidir. Un derecho a decidir que posteriormente (durante unos trepidantes días de septiembre) se votó en el Parlament con CiU, Esquerra e Iniciativa como fuerzas destacadas de una reivindicación a la cual el PSC se ha ido aproximando en los últimos meses, en lo que se identifica claramente como su particular y nada fácil transición, su suma al movimiento general que está experimentando la política catalana desde la Diada.Sorpresa en las urnas
Y el resultado electoral del 25N, con una CiU con menos fuerza de la esperada por propios y extraños, ha acabado de acelerar el proceso. CiU ya daba por finiquitada su tradicional apuesta por la «pedagogía» con una España que se considera que no ha escuchado, no escucha ni lo hará.
Pero ahora la dependencia de CiU respecto de ERC para conformar una mayoría estable y de gobierno en el Parlament ha puesto el resto para fijar fecha y rumbo a velocidad de crucero para una consulta al pueblo de Catalunya sobre la independencia, fijada para el 2014 que se puede posponer si ambas partes lo acuerdan.
Así fue como un contexto en ebullición y la consolidación del liderazgo de Oriol Junqueras llevaron a ERC a culminar su propia transición de la etapa tripartita y de pactos con la izquierda a su apuesta por un acuerdo en clave soberanista con CiU. Y llegó el pacto CiU-ERC que negociadores de ambas partes bautizaron como «el pacto por la libertad», en referencia al impulso que durante el segundo mandato de Mas (quizá también un nuevo bienio, más que cuatrienio) se quiere dar a la transición nacional (hacia la independencia).(Para leer el artículo en EL PERIÓDICO, clicad aquí)



