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- 24 sep
Presidente, convoque
Con su gestión nefasta, con sus silencios que claman al cielo y con un liderazgo político merecedor de salir en los libros de texto como sinónimo de nulidad absoluta, Mariano Rajoy, a día de hoy, solo está en condiciones de ganar un premio: la medalla al cinismo. Su intervención de ayer en el Congreso a propósito del clamor de la sociedad catalana no por previsible deja de ser menos insultante y grotesca. Además, con aquel tono, con aquella displisencia, con aquel verbo retrógrado, con aquella suficiencia. ¿Cuánta gente no lo observaría ayer y pensaría “no, nosotros no somos de ese mundo”? Y con este interlocutor (muy poco) válido se tendrá que encontrar frente a frente hoy el presidente Mas. ¿Será suficiente para decidirlo ya a convocar elecciones?
No hay ninguna otro salida. Pocos pasos más restan a dar ante una encrucijada histórica, con una sociedad catalana que ya ha empezado a decodificar muy mayoritariamente la crónica sumisión sin concesiones a la cual obliga la actual relación con España. Y si se aspira a cambiarlo políticamente (cómo ha demostrado Mas que está comprometido a hacer) hay que buscar una fuerte legitimación democrática. Más y todo que el actual, que ya está. Hay que poner las cartas encima de la mesa. Más. Mostrarlas. Claramente. Y ver quién cuenta con qué. Cuánta gente está por el cambio en Cataluña. Preguntémoslo.
Las instituciones catalanas, su gobierno y la actual composición del Parlament están plenamente legitimados para defender políticamente aquello que interpreten que les han encomendado sus electores. Pero CiU no traía en su último programa electoral la reclamación del Estado propio. Es cierto. Ahora lo incorporará y pasadas unas nuevas elecciones al Parlament podremos ver qué mayoría en la cámara está por esta vía. Legitimidad más que incontestable.
Porque hoy en Madrid se enterrará la propuesta estrella y gran compromiso electoral de la fuerza política que ganó las últimas elecciones. Sus electores no le podrán decir a CiU que no lo ha probado. Pero ya está. Suficiente. Hasta aquí. No hay que alargar mucho más la agonía. El actual statu quo agoniza. Dejémoslo descansar. En paz. Y lo antes posible, presidente. Haga. Incluso Pere Navarro se lo agradecerá. Porque piense que si está por la labor y convoca elecciones para finales de año, ya ni primarias no tendrán que convocar, en el PSC. Será sintomático. ¿Quizás del fin de la gran comedia?
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