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- 29 sep
La campaña de la verdad
Llega la hora de la verdad. Un ocaso de las ambigüedades que no ha de ser sinónimo de una etapa radical más que para hablar de radicalidad democrática, de derecho a decidir. En dos meses los ciudadanos lo podremos hacer para elegir un nuevo Parlament. Y muy probablemente en la próxima legislatura podremos ponernos también a ello a propósito de del derecho a la autodeterminación. Que hablen las urnas. ¿A quién puede espantar eso en democracia? En el Parlament de Catalunya ayer supimos que, sobre todo, a 21 diputados sobre 135.
¿Y qué dijo el PSC ante la propuesta de «que el pueblo de Catalunya pueda determinar libremente y su futuro colectivo» y ante el instar al Govern «a hacer una consulta prioritariamente dentro de la próxima legislatura»? No sabe no contesta. El PSC se abstuvo tras horas de hamletiano debate sobre ser o no ser. O sobre estar y no estar, que esa es la cuestión. ¿Dejará el PSC que el momento histórico que vivimos le pase por encima? Ayer veía aplaudir a los diputados de CiU, de ERC, de ICV, de Solidaritat, y a Joan Laporta, y esta imagen contrastaba mucho con la hierática estampa de los diputados socialista sentados, con cara de circunstancias, ahí quietos como los representantes del PP y de Ciutadans.
El PSC no ha votado no a la consulta aprobada por dos tercios del Parlament, ¿pero su abstención exactamente qué significa? Si es sinónimo de parálisis, el partido de Pere Navarro tiene un gran problema. Y el país también porque para el proceso que se ha abierto en estas últimas semanas se necesita el impulso de una mayoría muy amplia de la sociedad. Por eso será necesario que el PSC se sepa reencontrar lo antes posible. Que encuentre si espacio en una sociedad catalana que se ha movido.
Parecía muy difícil que CiU lo hiciera pero el president Artur Mas se ha puesto a ello. Curiosamente el PSC le acusó hace dos días de ambigüedad. ¿Quizás fue cosa de un lapsus freudiano del socialista Xavier Sabaté? Porque quien parece quedar a día de hoy en tierra de nadie, especialmente después del debate de política general de la legislatura catalana más corta, es sin duda alguna el PSC.
CiU, en cambio, y con Unió y Convergència a la una, ha consolidado su apuesta soberanista, sin medias tintas. Y ahora se expondrá al veredicto de las urnas arriesgando. Han sabido descifrar que el país se encuentra ante la hora de la verdad. De ahí la campaña de la verdad que será la del 25-N. Los ciudadanos, en un momento decisivo, exigirán nitidez a sus representantes políticos. Y coherencia y valentía y liderazgo.
No se podrá acusar a Mas de incoherencia ni de desconexión del momento que vive la sociedad catalana. Ha escuchado el clamor de la gran manifestación del Onze de Setembre. Ha apostado decididamente por ejercer el derecho a la autodeterminación y por un referendo. Y a ello ha puesto a disposición su carrera política. Si las urnas le avalan el 25-N y ante el referendo ya ha dicho que no aspira a perpetuarse en el poder. Si fracasa, ahora y después, se va a casa. Se entiende. Suena a verdad.
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