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- 04 sep
Cuando llega la hora
Cuando la política hecha por los políticos suena sobre todo a politiqueo, malo. Es necesario ser justos y admitir que a ello no se ponen todas sus señorías y cargos de partido. Pero preocupa que nos lo ilustren prohombres como el mismísimo presidente del Gobierno español. En un momento social tan crudo para tantos, va Mariano Rajoy y este fin de semana deja ir el titular: «Cumplir con mi deber me hará volver a ganar las elecciones». Ten asesores para esto.
¿Y a mí (y a un tanto por ciento digamos que apabullante de la sociedad) qué diantres nos importa ahora mismo su hipotética victoria o todo lo contrario en unas próximas elecciones? ¿Tan poco líder será que no sabe ni cómo evitar emitir mensajes tan poco edificantes como este?
Sin duda, una muestra de la antipolítica hecha desde la misma política. Pero a las penas, puñaladas. Ahí está la ciudadanía, que también hace política, y no solo el día de las elecciones.
El próximo Onze de Setembre en Catalunya huele a gran día. Y los políticos no lo podrán estropear por mucho que los más autodestructivos se quieran poner a ello. Porque hay momentos en los que solo podemos permitirnos sumar al colectivo y todo lo demás es estorbo, lastre, alienígena. Por eso la marxa cap a la independència será un éxito, no lo duden. Debe serlo.
Porque, a pesar de los esfuerzos ingentes de muchos políticos españoles (con sus ataques directos e indirectos) y de muchos políticos catalanes (con su inoperancia o ineptitud al servicio de la causa que dicen defender), la sociedad catalana avanza. Al margen del politiqueo, que no de la política. Busca soluciones. Está ahí en los momentos clave.
Lo dejó escrito Lluís Nicolau d’Olwer, intelectual metido a político en tiempos difíciles: «Servir al común, cuando la hora llega, es ley de toda democracia». Ese es el deber, el reto. No estar pensando en ganar o no elecciones.
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