Alfredo, ya te esperaban

  • Alfredo, ya te esperaban

    Hace unas semanas, cuando Pere Navarro dijo que no iría a la manifestación de la Diada por el Estado propio para Catalunya, lo dije claro: Navarro, no te esperaban. Y es que, efectivamente, los ciudadanos de Catalunya, en un porcentaje muy elevado, poco esperaban ver en aquella marcha al líder del PSC. No había mucho margen para la sorpresa. Por tanto, aquello que hizo Navarro al decir públicamente que no se manifestaría el Onze por el derecho de Catalunya a convertirse en estado dentro de la Unión Europea fue una constatación, no un anuncio. Igual como las declaraciones de este fin de semana de Alfredo Pérez Rubalcaba a la Festa de Rosa, cuando dijo que si Mas y su Gobierno emprenden rumbo a la independencia lo tendrán a él y al PSOE (y dentro al PSC) haciéndoles frente, en contra. Todo en orden. Sin novedad en el frente.

    Durante la negociación del Estatut del 2006 que finalmente las Cortes españolas y el Tribunal Constitucional español guillotinarían de forma vergonzante (a pesar que también previsible), a algunos les sorprendió la imagen de un Miquel Iceta que en las reuniones en Madrid entre negociadores catalanes y españoles se sentaba en el lado español, con Rubalcaba y compañía. Ya eran ganas de sorprenderse. Igual como las de aquellos cuatro que ahora se hayan podido alborotar por la constatación (que no anuncio) de Rubalcaba. Habrán sido pocos. Ahora menos. El tiempo pasa y a pesar de que la memoria del personal es limitada, hay realidades que van cuajando.

    El PSC dijo que tomaría nota de la manifestación del Onze, y después de una espectacular movilización histórica de la ciudadanía del país reclamando la independencia, este fin de semana hemos escuchado a Pere Navarro reivindicándose “de izquierdas y antiindependència”. “No a la independencia”, ha dicho. Y yo me permito recordar que uno de los eslóganes del PSC en las últimas elecciones catalanas (hace casi dos años) era “Ni independentista ni de derechas”. Así, pregunta razonable que me viene a la cabeza: ¿de qué ha tomado nota el PSC? Todo el mundo dice que hay un antes y un después de la Diada de este 2012. ¿Para todo el mundo menos para el PSC? Porque, ¿en qué se diferencia el PSC de 2010 del supuesto “nuevo” PSC surgido del congreso post trauma de hace nueve meses?

    La respuesta más lógica a estos interrogantes es inquietante. Por lo que tiene de dramática para un partido que no hace tantos años llegó a ser el más votado en Catalunya. Fue sinónimo de poder durante décadas, pero a pesar de eso cuando invocaba la palabra “cambio” tenía credibilidad para ciertas capas de la sociedad. Ahora, en el desierto de la oposición, allá donde todo partido tiene que mirar de reinventarse, esto ya no pasa. El PSC, desgraciadamente, es muy previsible. Porque su acción suena demasiado a todo lo contrario, a posición estática. Porque cuando todo el país se está moviendo, hoy el PSC está allí donde era, no antes de Navarro, antes incluso de Obiols.

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