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- 19 jul
Manchado automático
Exageraría si dijera que me ha sorprendido la hipocresía y la doble moral que ayer demostraron algunos a colación de su reacción a la interlocutoria del juez sobre el caso Millet y la presunta financiación irregular de Convergència. Saltaron al cuello de CDC, de CiU, de Artur Mas, de Oriol Pujol y de todo aquello que oliera a convergente. Y todo, escasos días después de que unos cuantos de ellos aplaudieran la defensa que otros hicimos de la presunción de inocencia del ex consejero de ERC Jordi Ausàs.
Porque de él, a pesar de todo, a pesar de que lo tuvieron en el calabozo unos días y eso los mossos no lo acostumbran a hacer al azar, también tenemos que preservar el derecho a la presunción de inocencia. De él, hasta que un juez no dicte sentencia condenatoria por contrabando, tenemos que defender su honorabilidad. Igual como por ejemplo de CDC, cuando además el texto judicial (que ayer curiosamente llegó a los medios de comunicación antes que al partido) habla solo de indicios. No condena nadie. No pide prisión para nadie, como sí que lo hizo el juez del caso Hotel del Palau con el ex tediente de alcalde socialista de Barcelona Ramon García-Bragado hace solo unas semanas. Para él y para Millet y Montull, el juez pidió años de prisión. Ahora no. Ahora el juez básicamente mancha. Y rectifica.
Es como si el instructor del caso ya tuviera claras las conclusiones antes de haberlas probado, y a partir de aquí fuera tanteando vías para llegar a ellas procesalmente. La de Ferrovial ahora parece no la principal. No ha habido ningún ex alto cargo del Govern imputado por los supuestos vínculos con esta empresa que habría servido de paso intermedio para la presunta financiación irregular de CDC. Y ahora es cuando el juez decide ir directamente a por el partido. Igual así encuentra lo que busca. O no. Pero el manchar ya se habrá dado.
Y al manchar se sumó ayer todo el arco parlamentario en bloque. El mismo arco parlamentario que cuando se hizo una comisión de investigación en el Parlament sobre el caso Millet, con CiU en la oposición, se negaron a la comparecencia de Artur Mas que CiU puso encima la mesa. Ahora que es presidente, dicen que le quieren escuchar sobre el caso. Es lo que tiene la afición al manchar. Que salpica la credibilidad de toda la política y de todo este sistema judicial tan politizado y que tan a menudo suena del todo arbitrario. Después se preguntarán unos y otros por qué la gente no se cree casi nada de ellos, cuando parecen mayoritariamente abonados al manchado automático. Nunca a lavar. Siempre, de entrada, con ganas de manchar. Y sin pararse mucho a ver antes la parte de porquería que cada uno de ellos ya acumula encima.
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