-
- 29 nov
¿Concierto? ¿Qué concierto?
Algunos habrán visto las exequias del concierto económico en directo en prime time de la franja horaria de la mañana en tele pública y todavía no captarán que esto del concierto económico está muerto del todo. Ya era cosa finada cuando mutó en “pacto fiscal”. Cuando resultó que en campaña por las elecciones generales esto lo tenía que defender Josep Antoni Duran i Lleida, ya hasta olía. Y ahora que el PP ha logrado su mayoría absoluta, merece un responso y vía.
Mientras el status quo entre Cataluña y España sea el de la dependencia de siempre, no habrá concierto económico. Está escrito y es profecía. Bastante se tienen que reprimir ya PP y PSOE de no tocar el concierto vasco y el estatus especial navarro, que cada tanto (cada vez con más frecuencia) tienen que repetirse en voz alta aquello que “ni Franco no se lo tocó”, para mirar de no caer en la tentación.
A partir del resultado electoral del 20-N, sin que nadie en Madrid dependa de nadie en Cataluña, sino todo lo contrario mientras aquí las fuerzas políticas no estén por el caso de ponerse de acuerdo entre ellas, lo que tenemos es que desde allá se irá incentivando aquello del “peix al cove” que tan bien les va para seguir manteniendo la situación subyugada de la autonomía catalana. No saben de otra, ni falta que les hace. ¿Y aquí qué? Veremos. De momento ya los hay que han saltado al cuello del portavoz del Govern, Francesc Homs, por plantear que de camino al nuevo “peixalcovesc” pacto fiscal quizás que el pueblo catalán tenga la palabra.
Yo sólo aplaudiría la iniciativa si nos lo tenemos que coger como un ejercicio de entrenamiento de cara al referéndum por la autodeterminación que podría llegar de la mano de este gobierno la próxima legislatura, si es que repite victoria. Si es así, y ya puestos incluso en la hipótesis que esta legislatura hayan ido deshelando relaciones y que pasados unos nuevos comicios CiU y ERC puedan gobernar juntos e impulsar el referéndum, lo vería todo muy lógico y razonable.
¡Ahora! Si esto de ayer de Homs no es nada más que parte de una estrategia negociadora, de aquello típico del “poli malo” que hace para que después salga el “poli bueno” (para Madrid, Duran), con quien tendrán que negociar el nuevo “mejor sistema económico que Cataluña haya tenido nunca”, quizás que nos lo ahorráramos.
(Para leer el artículo completo en su fuente original, clicad aquí)



