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- 13 oct
De símbolos españoles
Ayer, para los creyentes, día del Pilar. Para los españoles, Día de la Hispanidad. Para los creyentes españoles, las dos cosas. Y para el resto del mundo, muchos de ellos por ejemplo en Cataluña, este año básicamente un día de fiesta intrasetmanal, y ale. Ha debido de ser el caso de unos cuantos presidentes de comunidades autónomas que ayer faltaron de forma notoria a los fastos militares en el Paseo de la Castellana de Madrid. El president Artur Mas entre ellos. Lo había criticado de José Montilla, cuando éste como presidente fue a la cita, y ahora ha querido ser consecuente. Cosas del poder de los gestos en política, que lo es más cuando alude a símbolos como lo es el día de ayer para muchos.
Describe el diccionario por símbolo: “Cosa, fenómeno o hecho que se toma como representación de otra cosa, fenómeno o hecho, especialmente cuando la relación que hay entre ambas cosas es convencional”. Lo era ayer la fiesta nacional española, por la cosa, por la fiesta y por la celebración. Pero lo fue también la ausencia del president, por el hecho. Un símbolo en representación de una nacionalidad. El otro en representación de otra. Y no se tiene que menospreciar nunca el poder de los símbolos. Vamos bastante necesitados de ellos. Aquí y allá. Pero en España, como mínimo en cuanto a los más poderosos, los cuidan más. Una imagen ayer nos lo volvió a dejar clarísimo.
¿Se fijaron en en el breve besamanos en el Palacio Real? Sí, fue breve por la afección del monarca en su tendón de Aquiles. Pero lo más curioso de todo fue que casi se estuvo tanto tiempo saludando a las principales autoridades del Estado que desfilaron ante él y su familia a velocidad trepidante, como rato dedicó unos instantes después a comentar la jugada con su yerno Iñaki Urdangarín. ¿Creen que fue casual? ¿Sí? ¿Seguro? Una frase del monarcólogo Jaime Peñafiel de hace unas semanas les puede disipar dudas al respeto: “Urdangarin al parecer no solo rendibiliza sino que abusa de ser el marido de la infanta”. Y este periodista del corazón no ha sido el único, ni el más autorizado, que en las últimas semanas se ha puesto con los números del yerno del monarca.
Cómo diría el maestro Ferran Monegal, “¡Ah, alerta!”. Porque ayer, justamente ayer, cuando todas las cámaras les enfocan y es anfitrión de las más altas instancias políticas y militares del país, Juan Carlos I hace el gesto. ¿Y con quién? ¿Con su yerno? No, con su familia. La Familia. El símbolo. Fueron unos breves instantes, pero suficientes. Yo, como ayer lo hizo, nunca lo había visto charlar tan apaciblemente y distendida con Urdangarín en una recepción real. Y alguien dirá: “Será que no los miras suficiente”. Podría ser. Pero no. Es la importancia de los símbolos. Algún día habrá quienes aprenderán de ello.
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