De cajón

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    Era de cajón. ¿El qué? Diferentes cosas que pasaron ayer en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (GGPF), y más allá. Por ejemplo, era de cajón que el Tribunal Constitucional (TC), cada día más evidentemente constituido como Tercera Cámara política del Estado, tumbaría el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Parlament de Catalunya contra la llamada Ley de Estabilidad presupuestaria. El Parlament consideraba que la obligación impuesta por la norma de mantener el equilibrio presupuestario o el superávit vulneraba las competencias económicas fijadas en el Estatut. Pero el TC era evidente que seguiría su proceder habitual respecto del Estatut: ir laminándolo. ¡Eso sí! Hay que reconocerle que no era tan de cajón que decidiera anunciar la buena nueva de su decisión el mismo día (unas horitas antes) que se reunía el Consejo. Estos prontos los humanizan, los hacen menos máquina apisonadora a secas.

    Más cosas de cajón. Con una distribución de fuerzas en la sala de once consejeros de Economía del PP por dos del PSOE, era de cajón que el clima previo y posterior a la reunión sería de desacuerdo profundo. Por lo tanto, con este patio, estaba escrito y era profecía que un día más, hombre fiel a las tradiciones como lo es, Mariano Rajoy volvería a reclamar elecciones anticipadas. Y el caso es que como estribillo no está mal, pero empieza a sonar a desesperación. Más si nos detenemos un momento en los resultados de la encuesta del CIS hechos públicos ayer.

    Es de cajón, y de aquí que servidor lo venga repitiendo de hace mucho tiempo, que la gran esperanza del PSOE tiene nombre y apellidos, y estos no son Alfredo Pérez Rubalcaba. Son Mariano Rajoy Brey. Porque en unos tiempos en que queda instituido que “el candidato es el mensaje”, hay que admitir que Rajoy es un muy mal candidato. No comunica. De hecho, nos lo demuestra el hecho que en las peores circunstancias posibles para el PSOE y su gobierno ahora represente que el PP solo le saca 7 puntos de ventaja. Si a las grandes dotes de comunicación tradicionalmente atribuidas a Rubalcaba se va sumando durante meses la contraposición de éste con el insípido Mariano, al popular el camino a las elecciones se le hará largo. Muy largo. Así no es de extrañar que día sí y día también desde el PP se reclamen elecciones anticipadas.

    Y ante este panorama, un último apunte de cajón que liga el momento Mariano-Rubalcaba con la nueva sentencia centralizadora del TC, esta vez con la excusa de la economía: el actual sistema de financiación de las comunidades autónomas es impracticable, porque no hay ni dinero ni confianza para hacerlo funcionar. De hecho, cada día está más claro que el actual sistema de 17 autonomías es un artificio insostenible. Y ante esto, el desenlace lo tendremos en las próximas elecciones al Congreso. Si “el efecto Rubalcaba” se confirma, o tendremos un gobierno del PP sin mayoría absoluta, o uno del PSOE muy en precario. Una situación única para que desde Cataluña, vía una CiU hipotéticamente decisiva, se plante un “ser o no ser” vía el modelo del concierto económico. Será esto o chapar la barraca, la catalana y la de Madrid. De cajón.

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