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- 09 jun
Cuidado con el crédito
La batalla de la credibilidad es un frente que cuesta mucho ganar en el día a día, pero que con según qué patinazos puede perderse con cierta facilidad. Es en este sentido que CiU tendrá que tener mucho cuidado al ver como gestiona el momento político tan bueno que ha cosechado en las urnas.
Han sido siete años en la oposición. Han tenido que picar mucha piedra, y sería absurdo empezar a perder crédito tan rápido una vez reconquistado el poder. Porque es justificable incluso hacer alcalde de Badalona a Xavier Garcia Albiol, del PP. Se puede apelar a la decisión de una mayoría de ciudadanos. Se puede apelar al respeto por la lista más votada. Se puede apelar a combatir los antiestéticos “cordones sanitarios” que ciertos partidos autoerigidos en faros de la democracia tienen tanta inclinación en promover. Hay muchas maneras de justificar esta decisión y unas cuantas más. Pero hay que hacerlo todo desde la seriedad. Y lo que ha pasado esta semana en Tarragona no ha sido serio.
Sale el secretario general adjunto, Oriol Pujol, y plantea la premisa de respetar la lista más votada. Añade el apunte que en esto pueden haber excepciones, pero deja claro que Badalona y Tarragona no lo serán. Y cuando sale la alcaldable tarraconense, Victoria Forns, a llevarle la contraria, Pujol se va a hablar con ella (proyectando una imagen de excepcionalidad), para acabar echándose para atrás e incorporando el caso tarraconense en el pack de hipotéticas excepciones. Para rematar, Josep Antoni Duran i Lleida, genio y figura, deja en evidencia a sus socios diciendo que “Unió no ha tenido que ir a Tarragona”. La secuencia no respira seriedad. No proyecta coherencia, ni orden, ni gestión sensata de un muy buen resultado electoral.
Saldremos definitivamente de dudas este sábado, cuando se vote al nuevo alcalde en el consistorio tarraconense y en otros muchos, Barcelona y Girona a parte gracias a PP y Esquerra, respectivamente. Pero hay que advertir que si en este próximo día 11 Victoria Forns no sale como alcaldesa, ya sea para el primer tramo, para el segundo o para el conjunto del próximo mandato, ella y CiU tendrán que preocuparse de dar explicaciones por un espectáculo que además de penoso no les habrá salido gratis.
Si ahora CiU deja de alcalde al socialista Josep Fèlix Ballesteros, no sólo habrá perdido la alcaldía de la mítica capital de las murallas. Habrá perdido crédito. Todo el espectáculo, la desautorización de la cúpula, habrá sido en vano. Y con esto hay que ir siempre con mucho cuidado, por mucho que el próximo ciclo electoral se divise lejano. Porque es cierto que la memoria del electorado es débil, pero ciertos patinazos quedan.
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