¿En qué mundo viviremos?

  • ¿En qué mundo viviremos?

    Recuerdo a Mafalda cuando decía “¡paren el mundo, que me bajo!”. Lamentablemente no podemos hacerlo. No podemos bajarnos de esta Catalunya que nos han sido dibujando en las últimas décadas, pero no descartáramos que camino de la Catalunya que se divisa en el horizonte los votantes impulsen por la ventana aquello que no gusta. De hecho, cuenten que pasará.

    No les negaré que el retorno del verano me ha inspirado la imagen de aquellos días que, bien temprano, bien temprano, bien temprano, conmigo en la cama, se pone en marcha la radio-despertador y sólo de escuchar las primeras noticias se me activa un movimiento reflejo que me vuelve a tapar con la sábana con ganas de decir, en vez de “buenos días”, “buenas noches y a dormir”. Pero hay cosas que no exigen tener abiertos los ojos para verlas. Se huelen.

    ¿En qué mundo vivimos que hay responsables políticos que se dedican a espiar a sus adversarios concebidos como enemigos a destruir a cualquier precio, como por ejemplo el de la minuta de una turbia agencia de detectives? Porque esto del PSC y de José Zaragoza, a la espera que un juez dicte sentencia, es muy gordo. ¿Verdad que lo ven? Ya no estamos hablando de aquello oscuro que se mueve entre bambalinas. ¡Es aquello asqueroso que se mueve a las cloacas! Y ayer, con su “renuncia temporal” al cargo en la Ejecutiva del PSOE (en calidad de miembro del PSC), Zaragoza ya nos dejó claro que la cosa va de verdad. Que va sucia-sucia.

    La noticia es nefasta por sí sola, pero ni camino de su desenlace judicial y político no nos regala una brizna de esperanza. Porque vuelvo a ello: ¿en qué mundo vivimos? ¿En qué mundo vivimos que hay responsables políticos que implicados en un proceso judicial renuncian “temporalmente” a sus cargos de partido pero no a sus cargos institucionales? ¿Dónde se ha visto, esto? Respuesta triste: en Catalunya, últimamente con más de un ejemplo de este nefasto proceder. Lo critiqué en su día cuando lo hizo Oriol Pujol, y vuelvo ahora con Zaragoza. En su casa cada partido que haga aquello que buenamente pueda, pero con el escaño elegido por los ciudadanos, por favor, tengan el mayor de los cuidados del mundo. Zaragoza, si tiene que dejar algún cargo, es su escaño. Y basta de triquiñuelas. Que no enreden más, que la gente ya hace días que está muy harta.

    ¿En qué mundo vivimos? En una Catalunya donde los políticos hacen como que saben la megacrisis de confianza que vivimos en la relación política-ciudadanía, pero no actúan en consecuencia y siguen ensanchando la fractura. Y yo me pregunto: ¿Para cuándo, un hacer limpio de verdad? ¿Para cuándo, una regeneración real? Y si la respuesta es nunca, en las próximas elecciones los votantes no bajarán de la nave, pero seguirán propulsando por la ventana más escaños y más señorías de los grupos mayoritarios. PP y su proceder aquí y en Madrid a parte, yo creo que habrá premio para el primero de los dos, CiU o PSC, que en su casa ponga orden de verdad, corte cabezas y deje la ya inutilísima retórica clásica ante las salpicaduras de la corrupción, para desprenderse de elloy pasar a la acción. Creo firmemente en eso. Casi tanto como creo que ninguno de los dos no se pondrá a ello. Y más les valdrá que me equivoque. Porque aquí se está construyendo una nueva Catalunya donde vivir y, ya puestos a ensartar un recomenzar, serán mayoría quienes no querrán convivir con según qué rutinas del pasado. Y esto no lo creo. Lo tengo clarísimo.

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