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- 05 may
Contra las vacas sagradas
Como dice Albert Sáez, algunos buscan unback to the basics. Un regreso a los clásicos. Pero, ya puestos, por aquello de la ley del péndulo, los hay que han decidido apostar por cosas que ya estaban incluso antes de Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, dos señores maduros pero con un frame , con un marco mental, viejo. Son iconos de la política española que nos ha llevado al momento crítico donde estamos. De ahí que en encuestas como la última del CIS los grandes partidos tradicionales se derrumben, y que emerjan las opciones que suenan (en algún caso falsamente) a más rompedoras y «diferentes». Eso sí, lo más preocupante es que solo la Policía, la Guardia Civil y la Fuerzas Armadas aprueban. Back to the (muy) basics, podríamos decir.
Pero si nos paramos en otro dato del CIS, en lo referente a la opción por la independencia en Catalunya, se divisa una cierta brizna de cambio que no suena a retroceso. Un apunte de querer ir adelante, no atrás. Una idea de cambio, de sacudida, que no suena a cosa rancia. Una apuesta amplia por el cambio de estatu quo en la relación Catalunya-España. Y eso no llegará de la mano de los de siempre o del hacer de siempre. Las encuestas y el momento lo dicen. Estamos ante un reto colectivo que tiene mucho de generacional, de marco mental nuevo, de retos nuevos a asumir firmemente.
En Madrid lo tienen complicado. Rubalcaba, la teórica alternativa, se ha convertido en una especie de esfinge de Amenofis que ve pasar los siglos (en su caso, los gobiernos y las direcciones socialistas), impasible, con desperfectos evidentes, pero inamovible. Y en contraposición a su liderazgo van emergiendo (tímidamente) nombres como Carme Chacón, Patxi López, Eduardo Madina o Beatriz Talegón, que además de un cierto aroma fluflú y de poca sustancia al estilo ZP, sobre todo comparten el factor generacional como impulso para el cambio. Pero al factor edad, ¿qué cambio de relato de fondo suman?
En Catalunya, el derecho a decidir y la apuesta por el Estado propio ha dotado de contenido a una nueva generación política que ahora de la mano de CiU y ERC decide. Pero todavía está por ver con qué fuerza real. Por ejemplo, en CiU, los más jóvenes (con altos cargos en el partido y el gobierno) estos días presionan para impulsar un cambio generacional (no solo en cuanto a edad) en la reformulación de El Matí de Catalunya Ràdio y en los nuevos informativos de TV-3 que se estrenarán al volver de vacaciones. «¡No más vacas sagradas! Queremos cambio,frame nuevo, relato nuevo», dicen. Pinta que lo tienen difícil. Pero persisten. Y se plantan también ante la especie que corre los últimos días entre bambalinas y según la cual Madrid pondrá ya encima de la mesa una megaoferta (económica) que Catalunya (su gobierno, su Parlamento) «no podría rehusar». Pero «eso sería más de lo de siempre», aseguran desde CiU. No quieren revisitar los clásicos, aseguran. ¿Les dejarán volar?(Para leer el artículo en EL PERIÓDICO, clicad aquí)



