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- 19 may
“Cuando conoces la política por dentro, se te quitan las ganas de ser político”
La entrevista que hoy me ha hecho Jordi Manau en casa de la SER (aquí os dejo el audio), en su programa Llapis de memòria, ha sido una fantasía… sólo comparable a esta crónica que ha hecho Oriol Vila Céspedes y que aquí os reproduzco:
“Toni Aira tiene ese tipo de voz que parece que lleve toda la vida contando historias. Quizás porque, en realidad, es exactamente eso lo que ha hecho siempre. Explicarlas, analizarlas y también detectar quién las construye. En el Llapis de memòria, el periodista, profesor universitario y experto en comunicación política ha desnudado el relato público para acabar hablando, sobre todo, de él mismo: del niño del Poblenou que prefería quedarse en casa dibujando cómics, del hombre que ha vivido las entrañas del poder y de alguien que, durante años, intentó no mirar de cara a su propia orientación sexual.
Aira defiende que la política se parece mucho más a la mitología de lo que parece. “Los mitos griegos nos han condicionado la puñetera vida”, dijo mientras conectaba Medusa, Pandora u Odiseo con figuras políticas actuales. Su último libro, Mitólogos, nace precisamente de esa obsesión por entender cómo se construyen los relatos colectivos. Y aquí aparece Pedro Sánchez convertido en un Odiseo contemporáneo, volviendo al poder con su Peugeot destartalado después de ser “decapitado políticamente” por su partido.
Pero entre teorías sobre percepción, liderazgo y asesores, el Toni Aira más interesante es el que aparece cuando deja de hablar de los demás. Lo que recuerda el confinamiento como “un tiempo de recogimiento incluso entrañable” porque él siempre había sido “muy de puertas adentro”. Lo que explica que de pequeño su madre casi tenía que obligarle a salir a la calle porque era feliz entre cómics, muñecos y cintas de vídeo. O lo que admite que durante muchos años vivió su homosexualidad desde el silencio. “No lo viví mal; simplemente, no lo viví”, confesaba.
Hay un momento especialmente tierno cuando habla de sus alumnos. Dice que siempre intenta ayudarles “dentro y fuera del aula” y que muchos le cuentan sus miedos a la hora de salir del armario. Aira les responde con la serenidad de quien ha atravesado el mismo túnel: “Idealizamos lo negativo. Pensamos que se acabará el mundo y normalmente la reacción es mucho mejor de la que te esperas”.
El poder, en cambio, sí lo mira con cierta distancia irónica. Ha asesorado a universidades, instituciones e incluso formó parte del universo de Junts en los años más convulsos del procés, una etapa que define como “el año que vivimos peligrosamente”. Pero el gran laboratorio humano, dice, fue el Barça. “Es donde más he visto cómo reacciona el ser humano ante el poder o de la expectativa de poder”, explicaba. Allí llegó casi por casualidad, después de que un profesor le sugiriera que las elecciones azulgranas eran “lo más político que había sin ser política”. Acabó llevando la web de la campaña de Joan Laporta en el 2003.
También hay espacio para la nostalgia. Poblenou “antes de que fuera guay”, los puentes de hierro verde, los abuelos mirando Falcon Crest, los casetes de Ana Belén sonando en casa del tío y ese niño que parecía “más pequeño de lo que era” pero que ya escuchaba tertulias políticas mientras copiaba las viñetas de Ferreres o Toni Batllori. “La política entró en mi vida de una manera agradable”, recuerda.
Y quizá por eso todavía hoy sigue observándola con fascinación. Sin cinismo. Sin dejarse llevar por completo por la maquinaria. “Un buen guionista no necesariamente debe ser un buen actor principal”, reflexionaba cuando Jordi Manau le preguntaba si alguna vez había querido dar el salto definitivo a la política. Aira prefiere continuar en la trastienda del relato. Allí donde las historias se piensan antes de convertirse en titular.
Pero al final del programa, entre canciones de Manel, Alphaville y I’m from Barcelona, el relato que acaba quedando es otro: el de un hombre que ha dedicado la vida a estudiar cómo nos contamos el mundo mientras aprendía, poco a poco, a explicarse él mismo.”




