¿Hay alternativa al PP?

  • ¿Hay alternativa al PP?

    La máquina de esputar argumentarios y consignas en que se ha convertido la inmensa mayoría de partidos tiene estos días un material ya bastante magreado. Se trata de la cuña que en las últimas semanas suelta todo representante político del PSC (y cercanías) que comparece en público. Es sencilla, simple y fácil de memorizar: ¿cómo puede CiU llamarse soberanista y pactar con el PP?

    Del otro bando contestan igualmente con argumentario: “En todo caso, por esta misma regla de tres, ¿cómo puede definirse el PSOE como un partido de izquierdas gobernando en Euskadi con el PP y pactando la reforma constitucional express con los de Mariano Rajoy?”. Y ya estamos de nuevo. Ala, a distraer al personal. A tirarse al PP por la cabeza. A hacerlo más protagonista, de forma del todo innecesaria.

    Y es que, el hecho que CiU tire adelante los presupuestos del Govern con el PP no tiene mucho secreto. Es obvio que a los de Artur Mas no les entusiasman los populares, ¿pero con quién aprobar unas cuentas (vitales para todos) si los dos potenciales socios alternativos (PSC y Esquerra) se encuentran en una fase hamletiana de sus vidas, donde todavía no tienen ni líder renovado para la etapa post-trauma que tienen que emprender cuando puedan? ¿Cómo acordar con ellos los grandes números si en el Parlamento tienen representantes en funciones que no saben si sí, si no, o si todo lo contrario?

    Y a nivel municipal, ¿a caso alguien más que el PP podía hacer posible el cambio en Barcelona después de 32 años de gobiernos de PSC e ICV (con ERC de por medio durante buena parte del tiempo pero no siempre)? No. Cuestión de aritmética después del batacazo de los republicanos. Así pues, y ya veremos hasta cuando, CiU se tiene que comer con patatas Xavier Garcia Albiol y otros. Plato que no les es de agrado pero que, como mínimo hasta pasadas las elecciones generales y los congresos de los respectivos partidos catalanes, es la única oferta del menú. Hasta que se clarifique el panorama. Hasta que hayan pactos alternativos posibles.

    ¿Y esto es incompatible con qué CiU vaya acentuando su sobiranismo? En absoluto. Sería tanto como mezclar churras con merinas, objetivos a medio y a largo con gestión de la complejidad del momento presente. Sería tanto como hacer ver que no se entiende perfectamente que socialistas y populares pacten cuando de lo que se trata es de defender un modelo de estado que les une y que periódicamente les obliga a tragarse sus manías y a votar juntos con la pinza a la nariz.

    Si CiU va mucho más allá de las próximas elecciones españolas con sus acuerdos con el PP, tendrá un problema gordo de coherencia, porque el salto en su discurso que defiende de cara al nuevo ciclo patinaría. Pero incluso esto no dependerá sólo de CiU. Antes, por ejemplo, a Oriol Junqueras no le tienen que desautorizar los suyos este fin de semana y tiene que poder pilotar una nueva etapa en Esquerra. Antes, entre CiU y ERC, tienen que poder cicatrizar todavía unas cuantas heridas con mercromina de buena voluntad por las dos partess. Y antes, por el flanco PSC, hará falta que alguien reponga la voluntad de centralidad política y que imponga la prioridad catalana ante el PSOE. Complicado, ¿verdad? Pues así estamos. Sin demasiada alternativa.

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