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- 03 ene
La ruina de Puigdemont
La revista POLITICO, en Estados Unidos, en Washington, tiene mucha tirada. Son buenos, tienen material e incluso, cuando procede, un sentido del humor y del desgarramiento que, trabajados con información de referencia y público atento, tiene su espacio. Pensaban que esto en Bruselas sería también así, pero no. Hicieron versión en la capital de la Unión Europea, pero ni ha alcanzado el eco esperado, ni el seguimiento deseado, y mucho menos un prestigio que la sitúe a una distancia mínimamente digna de su referente estadounidense. De ahí mi sorpresa al ver el alboroto mediático, ahora cuando hacen una pieza sobre proyecciones de cara al 2017, y un colaborador (que sabe a fútbol) se pone a escribirlo y a decir que uno de los actores que se puede “arruinar” en 2017 es el presidente Carles Puigdemont. Parece ser que estos días tenemos poco trabajo o que no tenemos mucha idea de donde salen ciertas cosas.
El artículo, para empezar, no es la opinión del diario, sino una pieza que hace un colaborador de entre los que se han propuesto para hacer contenidos típicos de estos días de clausura y de inicio de año. En el Gobierno de Cataluña, por cierto, tienen bastante buena relación con POLITICO.eu, en un artículo donde se dice que la colisión que podría esperarse entre Cataluña y España por el referéndum es comparable a la de un Barça-Madrid no debía inquietar demasiado ni ser dotado de mucha importancia en la misma dirección de la publicación.
Después, y poniendo cada cosa en su sitio, valdría la pena decir que deberíamos irnos destornillando la boina de estilo Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí y sufrir menos de pánico repentino cuando alguien fuera del país publica algo sobre nosotros, sobre Cataluña. No todo norte allá es la bomba. Y, como apuntaba al principio, cuando el hermano norteamericano y su éxito e influencia en Estados Unidos quiso replicar modelo en el corazón de la política de la Unión Europea, se topó con las limitaciones del entorno. Porque Bruselas no es Washington, al igual que la UE no es EEUU. Aquí no hay un marco comunicacional europeo que nos hermane ni una política común real y potente como la de unos EEUU donde sí un medio puede influir de punta a punta. De medios políticos con esta vocación de abarcar Europa, en Bruselas hay EUobserver y EurActiv. POLITICO.eu se añadió, pero la influencia y el eco de todo ello es perfectamente descriptible, al menos de momento. Eso sí, nos mencionan y ya nos disparamos, tanto cuando lo hacen para bien, como cuando perpetran piezas con un punto de ataque absurdo y frívolo. Visto con deportividad y sentido del humor, que es lo que correspondería en el caso que nos ocupa, la ruina para Cataluña y para Puigdemont, para este 2017 y más allá, en el punto político clave en el que se encuentran, sería que fueran tan conocidos en Europa y en el mundo como cualquiera de las autonomías del Estado español. Y no es el caso, hay que decir también que la mayor parte del tiempo en positivo. Sepamos también disfrutar.
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