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- 29 may
Todo tiene su momento
El maestro Manuel Cuyàs lo dice claramente: “Todo tiene su momento”. Lo escribía el pasado jueves a propósito de los conocidos como “indignados”. Según Cuyàs, el momento de esta pandilla ya era el de irse para casa. Y no le faltaba razón. Otra cosa es que los protagonistas lo hayan visto así a tiempo, pero este ya es otro problema. Uno de muy parecido al de los políticos, que en la mayor parte de los casos tienen que gestionar su carrera al estilo de los brokers de la bolsa. Sus acciones suben y bajan según el momento, hoy pueden estar muy arriba, mañana derrumbarse para recuperarse poco después o para no hacerlo nunca, y a la inversa. ¿Cuándo es, pues, el momento de comprar o de vender? Un drama de elección que a nivel de liderazgo político sólo superan los elegidos.
Joan Puigcercós, presidente interino de Esquerra según una nomenclatura utilizada por el mismo interesado, estuvo durante años especulando en la bolsa de Esquerra, pero en el momento clave las prisas lo traicionaron. Se precipitó. Decidió arriesgar cuando Esquerra cotizaba claramente a la baja. Lo veía todo el mundo, menos él y cuatro más. ¿Sería ahora presidente interino si hubiera dejado que Josep-Lluís Carod-Rovira culminara como cabeza de lista la carrera republicana al precipicio? Nunca lo sabremos, pero es obvio que sus opciones serían muchas más que las cero de ahora. “Todo tiene su momento”.
Hace unos cuantos años que la opción Oriol Junqueras se está cociendo. La posibilidad que el eurodiputado pueda liderar Esquerra no coge ningún republicano por sorpresa. A ningún militante o simpatizante de ERC, y más allá. No en balde, en las elecciones locales del 2007, cuando Junqueras ya se presentaba en Sant Vicenç dels Horts, sus movimientos eran inequívocos. Él ya apostaba por tratar de ensanchar las fronteras de Esquerra. La apuesta de Jordi Portabella –y de él– para sumar a la marca ERC ya vendía de aquellas municipales donde Junqueras, sin mucho éxito todo sea dicho, intentó protagonizar algún acto político con intelectuales nacionalistas, de esos en las últimas décadas han ido basculando entre Esquerra y CiU. Él ya se movía, y en el partido eran conscientes de ello. Lo iban dejando hacer, unos con buenas intenciones, y otros con objeto de acotar mejor hasta donde quería llegar el joven historiador. Y aquí lo tienen ahora, con Ernest Benach, Joan Manuel Tresserras, David Minoves, Joan Tardà y diferentes agrupaciones de Esquerra, entre otros, defendiéndolo a través del Facebook como la opción presidencial que Esquerra necesita. “Todo tiene su momento”, ¿recuerdan?
Vigilando para acertar el momento oportuno, Junqueras ha callado hasta ahora. De hecho, todavía lo hace más que algunos compañeros suyos en teórica retirada. Dice un hombre que lo fue del actual presidente interino y que ahora tiene claro que o Esquerra deja de tener gente “de este o de aquel” o se acabará de desmenuzar del todo: “Esta semana Puigcercós, silbando y no cantando, ha dicho que Junqueras está bien como opción de futuro. Y nos lo podría haber ahorrado”. No hacía falta. “Ahora conviene el liderazgo de alguien cuanto más alejado de la marca Izquierda de los últimos años, mejor”. Y remata: “Junqueras es una persona de dentro que desde fuera se ve alejada de la ERC de los tripartitos”. Otra voz del actual aparato ve un buen pro y un posible contra: “Dentro del mundo que nos ha dejado de votar, todo el mundo nos habla bien de él. ¡Sin embargo! Si sólo es muy bueno para los que no son nuestros, sufriremos”. Y este flanco quiere limar adhesiones de esta semana como las de Benach, Tresserras o Tardà. Ahora toca la identificación de las bases con el aspirante. Paso previo e imprescindible si quiere tener opciones de éxito algún día, cuando crea llegado su momento.
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