Ubasart no está sola

  • Ubasart no está sola

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    La secretaria general de Podemos en Catalunya se llevó la palma, por inexperta en la esgrima política, cuando dijo aquello de utilizar “el odio contra Mas” para ganar adhesiones. Pero que nadie se equivoque, porque esta agitación del odio contra el actual presidente y contra lo que ha representado CiU (y representa Convergència) está muy extendido, también y muy especialmente en sectores de la parroquia independentista. Este chip no se lo sacarán nunca de encima, aunque sea manifiesto y contrastado que eso les resta a ellos y a lo que dicen defender.

    Las reacciones a la propuesta de Mas de poner las entidades soberanistas como la ANC y Òmnium al frente de la oferta electoral del 27-S, para impulsarla, ha sido una nueva prueba. Él dice que está dispuesto a renunciar a sus siglas, a sacrificar las legítimas aspiraciones de compañeros de partido que quisieran formar parte de una lista, e incluso plantea la opción (remota, ciertamente) de no encabezarla. La respuesta es tildarlo de egoísta y de amenazador. Y los mismos que dicen no reprochar nada a los otros describen como “OPA” lo que a otros les compran como “confluencia”, y tachan de “chantaje” lo que si se plantea desde otras opciones políticas, suena a “generosidad”. Se reprocha a Mas “negar la pluralidad del proceso” allí donde propuestas bastante clavadas a la suya se ven como “suma”.

    En definitiva, aquí lo que pasa es que entre sectores no anecdóticos del soberanismo político (con carnet o sin él, con columna en los periódicos o sin ella) se sigue viendo a Mas y lo que representa como gente bajo permanente sospecha. No los tratan del todo como unos apestados, pero sí como gente con la que sólo se pueden hacer tratos con papel firmado y leído con lupa, no vaya a ser. Gente con la que sólo se pueden hacer negocios ante notario, y sin alegrías, por si a caso. Y es así como Mas ya podrá ir haciendo aun más, que reconocerle esto será idolatrar-lo y creer en ello pecar de ingenuo.

    Cosas del chip anticonvergente de toda la vida y de las pequeñeces del catalanismo de siempre. Actitudes vitales y políticas que evidentemente no suman, ni juntas ni por separado. Maneras de hacer y de pensar eternamente comprensivas con cualquier gesto (por remoto que sea) que venga de la izquierda, y siempre displicentes con todo lo que venga del centro o del centro-derecha, como si los votantes de este mundo fueran de una segunda división política que si se suma al proceso, es lo que tiene que hacer y punto, y si no es porque son un grupo de traidores que ya se veía venir que fallarían. Una pena, en definitiva, que en esta estigmatización de una parte activa clave en el proceso soberanista, Ubasart, que tan poco cree en él, no esté sola sino bien acompañada por prohombres del independentismo. Los que dicen que estamos en un momento histórico y nos piden al resto alegría e impulso para hacer historia. La propuesta de Mas del sábado no la acabé de entender, pero este persistir en el error aún menos.

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