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- 16 oct
Solos y acorralados
Seré breve. A fecha de hoy yo diría que esto se ha acabado. Y aquí lo dejaría pero no lo haré. Yo no. Porque CiU y ERC pueden perfectamente considerar que ellos hasta aquí han llegado, pero quizás que el resto tengamos algo a decir, ni que sea a la hora de cantar las absueltas. ¿Triste? Sí, pero es que si alguien de ustedes siguió ayer la sesión de control al govern y quedaron asustados por la virulencia del intercambio dialéctico entre el presidente Artur Mas y los representantes de los otros partidos, por ejemplo con Esquerra, no quiero ni imaginarme el estado de shock en que se encontrarían ahora si esta semana hubieran charlado fuera de cámara con alguien de ERC o de CiU. A música celestial, les sonaría el festival de reproches del Parlament.
En resumen les diría que en Convergència consideran que Esquerra los ha dejado solos y que en Esquerra consideran que Convergència el otro día en el Palacio de Pedralbes los quiso acorralar. ¿Y entonces? Pues que se fían menos que nunca los unos de los otros (que ya es…) y que el enojo en ambos lados es de una intensidad (y de una incontinencia verbal, calculada o no) que da miedo y, sobre todo, que dibuja a fecha de hoy una muñeca de porcelana triturada más que agrietada o rota. ¿Unidad, por tanto? Pinta que ya sólo está en el discurso oficial que los dos (ex?)socios muestran en público a la hora de decir que harán todo lo posible para animar y sumar para una gran participación en la consulta alternativa del 9N. Pero después, en conversación informal, en Esquerra te dicen que ni esto no llegará porque será igualmente tumbado y no superado por CiU.
Y yo me pregunto: ¿qué ha hecho el Estado español para merecer este regalo de los Dioses que se llama discordia crónica entre los partidos catalanistas, y más concretamente entre CiU y ERC? Nada, diría yo. Menos aún su máximo dirigente de presente, Mariano Rajoy. Y a partir de ahí, conclusión: si pasado el enfado inicial por el gran choque de esta semana no saben ver ni esto, no habrá nada a hacer, en clave de país y ellos los dos por separado. Esto último, que lo tengan claro. ¡Eso sí! No me hagan decir por qué pero todavía creo en la existencia de vida inteligente a lado y lado. Por lo tanto, como les había prometido al empezar estas rayas, de momento seré breve, sobre todo para no tenerme que arrepentir de cosas que ahora pueda decir. En esto, ya lo ven, tampoco haré como ellos.
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