Secretos de un fracaso

  • Secretos de un fracaso

    Larry Grisolano, director de estrategia y medios de la campaña de Barack Obama, afirmó que, en política, «el único secreto del éxito es saber lo que quiere la gente». Eso, y saber comunicar que vas en esta dirección, claro. El gran secreto del fracaso, por regla de tres, sería ignorar aquello que quiere la gente. O proyectarlo. Y en el momento político, económico y social que sufrimos, ¿qué quiere la gente? ¿Más política retórica? ¿Más suciedad? ¿Más mentiras? ¿Más impostura? ¿Más a mí que me registren? ¿Más y tú más?Para el PP, quien pone cara a esta estrategia ante los medios es María Dolores de Cospedal, una secretaria general que se atisba como proyecto de futuro fracasado. 

    En ella confluyen circunstancias particulares. Seguramente, sobre el caso Bárcenas, ella actuó de forma más correcta que sus predecesores Javier Arenas Francisco Álvarez-Cascos –por cierto, ¿y Ángel Acebes?–. Pero ha entrado en un bucle donde el caso la ha acabado engullendo, por ejemplo vía momentos como aquella comparecencia ante los medios donde intentó explicar el despido de Luis Bárcenas («en diferido») y acabó por chamuscándose en directo ella sola. «Pero, claro, en el último congreso del partido le sacó Comunicación a Esteban González Pons y quiso ser la portavoz del partido porque tenía prisa», advierten desde la cocina del PP. La comunicación, sin control del ritmo, de los tiempos, más que catapultar puede quemar aceleradamente. 

    Estos días hemos visto del derecho y del revés la claque en defensa de Mariano Rajoy, por ejemplo, en el Senado, en aquella mítica sesión del «fin de la cita», estilo palmeros, y también todo el día en los medios cuando hace falta, que es a menudo. Pero, ¿quién ha defendido a Cospedal en todo el asunto Bárcenas? ¿Les suena? A mí tampoco. Ella sola da la cara por ella misma, y así la tiene. 

    En cambio, Soraya Sáenz de Santamaría (tú a Génova 13, yo a la Moncloa) pasa de perfil sobre toda la embadurnada general que vive el PP. Y algunos en el partido no desdeñan el hecho de que ella decide, por ejemplo, si pone o no publicidad en TVE, perspectiva que inquieta mucho a las teles privadas y a los grupos mediáticos respectivos en tiempos de crisis. Hay quien cree que todo ello podría estar ayudando a velar por su intencionadísimo mutis sobre el tema. Ella, de perfil. Controlando la comunicación, otro secreto del éxito en política. Como lo contrario es uno de los grandes secretos del fracaso. 

    Ya corre mucho el tamtan de congreso de partido (extraordinario u ordinario) que cambie a fondo la cúpula del PP, es decir, a Cospedal. Soraya, a disponer. Ella que los viernes, después de la reunión del Consejo de Ministros, habla de cosas que, en teoría, importan a la gente y ella que sabe, sobre todo, qué quiere Mariano Rajoy.

    (Para leer el artículo en EL PERIÓDICO, clicad aquí)