Mas, ´next generation´?

  • Mas, ´next generation´?

    Hace años, existió en nuestro país una revista de actualidad, mitad en catalán y mitad en castellano, de nombre Públic y dirigida por Xavier Vinader. Fue una aventura fugaz que, a pesar de ello, dejó reportajes de altura, uno de los cuales, de junio del 2000, sobre “el banquillo de CDC”. Con el título Pujol, next generation, salían en él políticos en la treintena que apuntaban maneras: David Madí, entonces director de la Oficina del Portavoz (Artur Mas); Francesc Quico Homs, en aquel momento director general de Asuntos Interdepartamentales de Presidencia; Germà Gordó, entonces secretario general de Agricultura; y Joaquim Forn, subdirector de Evaluación y Estudios de Presidencia. Todos estos, entre otros, son hoy piezas clave en primera línea del gobierno catalán, el Parlament y el Ayuntamiento de Barcelona.

    La vida son ciclos, y aquellos jóvenes nacionalistas que poco después tuvieron que emprender una travesía por el desierto, hoy, ya reinstalados en el poder, tienen relevo en el sottogoverno (y más allá), guiados por una nueva generación que quizás de aquí a una década habrá hecho un recorrido similar al suyo. Y, como en las familias de todo tipo, con ciertas mejoras incorporadas. Una clave: la nueva generación convergente, la que empieza a emerger vía cantera, tiene en el flanco municipalista uno de sus fuertes.

    Los actuales hombres del presidente Artur Mas y del alcalde Xavier Trias emergieron en política, muy especialmente, a través de la cocina de Palacio. Eran también soberanistas, pero mientras que a finales de los noventa el grupo de Mas era bastante reducido y hermético, la actual cantera nacionalista se resiste a definirse como grupo. A pesar de esto, como admite uno de ellos sin problemas, “hemos sido siempre de Artur Mas, incluso en los momentos más duros, y hemos crecido a la sombra de los Madí, Homs, Forn, Oriol Pujol y Lluís M. Corominas”.

    Nombres? Unos cuántos, sottogoverno de Mas y Trias a un lado. Por ejemplo, Miquel Buch, presidente de la Asociación Catalana de Municipios y alcalde de Premià de Mar; Albert Batalla, alcalde de la Seu d’Urgell y diputado; Mercè Homs, regidora de Ciutat Vella; Joan Ramon Casals, que será alcalde de Molins de Rei en el segundo tramo de la presente legislatura y responsable de política municipal de CDC, y Cesca Domènech, responsable de sectoriales de CDC. Y en este grupo, que no se considera como tal y que no es el todo de la nueva hornada convergente, también podríamos ubicar nombres como por ejemplo Marc Solsona y David Saldoni, alcaldes de Mollerussa y de Sallent, respectivamente, así como Marc Castells, alcalde de Igualada; David Font, alcalde de Gironella, y Albert Marco, presidente del Consejo Catalán del Deporte.

    Son jóvenes en la treintena, muchos de los cuales, padres y madres de familia, todos soberanistas, gran parte ex-JNC, y la mayoría bastante tecnófilos. Casi todos con cargo oficial, estos días han sido víctimas de la crisis de conectividad de Blackberry, y esto, Jordi Cuminal, director general de Comunicación y una de las caras más visibles del grupo, lo aprovecha para hacer ironía dirigida a sus homólogos socialistas: “Nosotros no hacemos como los jóvenes del PSC, que se hacen llamar «generación Blackberry» identificándose con una tecnología. Esto, como diría Pla, es una collonada. Pocos valores e ideas demuestran tener.”

    Esta generación emergente en Convergència quiere “participar en el debate ideológico” del próximo congreso del partido, que muy probablemente se celebrará a finales de marzo del 2012: “Ser soberanistas no nos identifica como una corriente, sino como lo que somos, gente de Convergència.” Defienden que la centralidad del catalanismo es el sobiranismo, y desde esta óptica van preparando el futuro. “Vamos tirando”, dicen.

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