2017: la campaña Puigdemont por dentro

  • 2017: la campaña Puigdemont por dentro

    Ya estamos en 2018 y esta web que tengo en stand-by como de hecho todo el resto de cosas que hacía antes de decidir, este 2017, que daría un paso heavy y que dejaría de hacer periodismo y platós, para pasarme a la gestión de la comunicación política y en la trastienda de un partido. Resumen: cambio bestia, pero de momento ha cundido. De hecho, ya sólo por haber podido aportar conocimientos y trabajo desde el Comité Estratégico de la campaña de Carles Puigdemont y Junts per Catalunya a la presidencia de la Generalitat, la apuesta está justificada y pinta que ha tenido sentido.

    Aún hoy, día 1 de enero, después de salir de comer con la familia, una señora me ha parado por la calle y me ha dicho que su hija me sigue siempre que salgo por la tele. Desde el verano que ya no voy a ninguna tele, ni radio, ni escribo en El Periódico ni en ningún digital. Pero es bonito ver que mucha gente todavía te tiene presente como tertuliano y comentarista en los medios (¡lo de analista me suena tan cursi y, en la mayoría de casos, tan forzado…!). Y no os voy a engañar que da un poco de “morriña”. Bastante, por momentos, sobre todo cuando la gente me dice que me echa de menos… y también cuando ves o oyes según qué… cuando las cosas que pasan se comentan como se comentan en ciertos espacios, sin respuesta. No nos engañemos: a mí el debate en todos sus formatos es una de las tareas que más me ha estimulado de siempre. Pero es una etapa que he aparcado, y el caso es que en la vida hay que ser consecuente con tus decisiones. Y no me arrepiento.

    Por otra parte, la tarea de director de Comunicación (dircom) del PDeCAT es un estímulo constante. Por la dificultad de la tarea encomendada y por la lucha constante contra los elementos, muy especialmente. Marta Pascal me tiró el guante del verano pasado y yo lo recogí. El desafío apuntaba maneras, y se ha demostrado así con creces. El papel todo lo aguanta, también en cuanto a la construcción de equipos, de un relato, de un posicionamiento y de mil y una cosas más. Pero cuando esto lo tienes que materializar en el mundo real y en uno de los contextos políticos más convulsos que se recuerdan en Catalunya, tratando de dibujar una línea recta montado en un Shambala que nunca se detiene, entonces la cosa ya pinta más elaborada de conseguir. Y en eso estamos.

    pont

    El 12 de septiembre, al día siguiente de mi aterrizaje en el PDeCAT con mi tándem y jefe de Prensa, el amigo Pep Rius, tuvimos que organizar la rueda de prensa de presentación de una campaña del PDeCAT por el referéndum del 1 de Octubre que nosotros ni habíamos montado ni sabíamos en qué consistía. ¡Venga, bienvenidos al mundo! Y entonces, la campaña, con sus peculiaridades y dificultades añadidas. El brutal 1-O (en positivo y en negativo). Y después las semanas de gestionar institucionalmente y política el resultado de aquella jornada histórica. DUI sí, DUI no. DUI suspendida o pura. Entonces, el desenlace, el 27 de octubre (para más INRI, el día de mi entrañable aniversario), la proclamación. Y después, cárcel y exilio para los miembros del gobierno, 155, intervención de la autonomía, convocatoria de las elecciones… la campaña y los comicios del 21 de diciembre. No es por decirlo, pero no sé si un dircom de un partido se ha encontrado nunca en nuestro país con una tesitura tan “tranquilita” como ésta al aterrizar. En broma he dicho a más de un compañero de la facultad (mi link imprescindible con mi vida anterior) que si en 2007 leí mi tesis doctoral, este 2017 estoy haciendo “opos” para cátedra más allá de la universidad. (¡Por cierto que vaya momentazo están viviendo mis alumnos del Máster en Comunicación Política e Institucional de la BSM-UPF este año!)

    Y si personalmente el resumen del 2017 se compondría de muchas cosas, yo creo que, sin duda, mi 2017, profesionalmente hablando, se resume y culmina en la participación en la campaña de Carles Puigdemont y de Junts per Catalunya. La campaña Puigdemont por dentro. Ha concentrado bastante el todo del mundo y del espacio político donde me he metido. La elaboración del logo, en una tarde de domingo y mano a mano con uno de los compañeros de la agencia de publicidad. La construcción de la base de una imagen corporativa de una marca electoral que nacía a un mes de unas elecciones. La gestión comunicativa de la integración de un partido como el PDeCAT en una plataforma electoral como JxCat. Los encuentros de trabajo preparatorios, en fin de semana y en casa de quien sería la cabeza de campaña, primero 6 de los 13 miembros que acabaríamos conformando el Comité Estratégico de JxCat. Esto y todo lo que vendría después. Ruta a Bruselas con un casual y divertido compartir avión con Pilar Rahola al lado del equipo. La relación con la prensa, de aquí y de allí. El cursillo acelerado de diplomacia que ha tocado hacer en este y en todos los niveles. Las reuniones a las 8h de la mañana (domingos incluidos, claro) durante aprox un mes y yo sin probar ni uno solo de los buenísimos croissants que alguien del equipo siempre se encargaba de llevar (porque sé que las campañas engordan, y así habría sido la cosa aún más dramática). La constatación de la importancia de la logística y de la definición de una estrategia acertada, a partes iguales. La noche electoral con conexión constante con el president Puigdemont vía videoconferencia por ordenador. ¡Y tantas y tantas cosas …!

    rahola

    No puedo más que sentirme un privilegiado. No sólo por haber podido contribuir a una campaña exitosa y excepcional. Recordaba el gusanillo aquel de ganar contra pronóstico (y aquí por “ganar” ya me entendéis) de cuando participé cuando era un pipiolo en la campaña de Jan Laporta a la presidencia del Barça en 2003. Pero esto lo ha superado todo. Por las dimensiones de la cosa y del momento histórico, político y social en que ha tocado hacerlo. Y ahora, otro reto. De nuevo, no se acaba uno bestia que ya toca afrontar otro de dimensiones también importantes. Habrá que materializar el resultado electoral con una mayoría parlamentaria y con un Govern que sean fieles y que respondan eficazmente a las necesidades de una ciudadanía que hay que ver los retos individuales y colectivos que también está teniendo que superar en los últimos tiempos. Nadie dijo que sería fácil.

    Por mi parte, todo lo que he apuntado de 2017 (y mucho más que no puedo explicar por razones obvias, de prudencia y de confidencialidad contractual) me impulsa muy fuertemente a tratar de seguir haciendo este 2018 con aquella alegría. Esto que se está construyendo en el espacio que describe la centralidad política del país y el independentismo es muy grande y está en un momento clave, determinante, decisivo. Y a nivel de país, todos sabemos qué nos estamos jugando. Así que, manos a la obra, que esto no ha sido nada.

    skype

    Gracias a todos los que continuáis siguiéndome la pista por redes como Twitter, Instagram o Facebook, donde (como aquí) voy compartiendo lo que puedo y que sé que los compolholics disfrutáis.

    Gracias a los que me habéis hecho confianza al más alto nivel, Marta y president Puigdemont. Gracias a los compañeros de equipo de Prensa: Pep, Helena, Raquel, Mariona, Nerea, Sergi y un montón de profesionalazos arriba y abajo. Gracias al equipo de campaña, en el estratégico y en el logístico: Elsa, Albert, Jaume, Eduard, Ramón, José, Francisco, Damià, Jordis, Miguel Ángel, Clara, Roser, Magda, Pedro, Fernando, Sonia, Luna , Anna, Tiá, Laia, Anna … y un buen grupo más.

    Ah, y gracias a los compañeros de la prensa, ahora que trato con vosotros desde una trinchera diferente, pero siempre desde el respeto y la voluntad de ayudar en la medida que pueda. Sin prensa libre y de calidad no hay democracia, y sin ella no hay partidos. Aunque no seamos a menudo muy conscientes de ello, en esto al menos somos equipo ;)

    ¡Seguimos!

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