Conjurar errores del Tripartito

  • Conjurar errores del Tripartito

    Conjurar Errors del Tripartit

    El ‘president’ Pasqual Maragall, pasado su mandato, llegó a confesar en ‘petit comité’ cuál era su táctica durante su Govern tripartito para tener entretenidos a sus socios de Esquerra y así tratar de evitar que le provocaran “fuegos”: “Darles mucho trabajo”. Tenerlos ocupados, vaya. Esa era la idea. Un proceder que Maragallabrazó quizá demasiado tarde (y hay que decir que de forma poco efectiva) cuando ya su Govern había sido rebautizado por propios y extraños como un “Dragon Khan”. Las piezas que conformaban el Govern (no solo a causa de ERC) no acababan de encajar y, como ocurre habitualmente, sus integrantes se limitaban a cargar las culpas a la comunicación.

    Matar al mensajero es, en este sentido, un clásico político, muy especialmente destinado a querer esconder problemas más de fondo, de gestión política. “No nos hemos sabido explicar bien”, “los medios han generado mucho ruido” y mil y una excusas más. Además, son lo típico que un portavoz acaba teniendo que decir en sala de prensa o a pie de micro, cuando ya es demasiado tarde y el daño ya está hecho.

    Con el tripartito, el problema de fondo era que esta denominación cuajó por encima de la de Govern d’Entesa u otras probaturas que intentaron vender los estrategas de comunicación del Ejecutivo. ¿Por qué? Porque el entendimiento ahí no se intuía, y en cambio sí un engendro compuesto por tres formaciones políticas que a menudo se veía que iba cada una por su lado. Este es un reto que el Govern del ‘president’ Carles Puigdemont con Esquerra deberá conjurar desde el minuto uno, porque alguna pista de hasta qué punto pueden caer en repetir errores del pasado ya la han dado esta semana.

    Será uno de los retos, entre otros, del secretario de Comunicació, Miquel Martin Gamisans, y del director general de Comunicació, Jaume Clotet. En el Govern de Artur Mas, con Josep Martí Blanch y Jordi Cuminal (en los cargos respectivos), la de mantener la coherencia de discurso entre departamentos fue una obsesión. Así, cada martes, cuando los ‘consellers’ se reunían en Palau, sus directores de comunicación (todos) lo hacían también para coordinarse, unos pocos metros más allá. Esta semana, el martes, los directores de comunicación de Esquerra ya fueron llamados a reunirse en la calle de Calàbria, en la sede de ERC. Y esta seguramente no es la idea. O no solo, como mínimo, si lo que se quiere es que los debates mediáticos, en conjunto, no arrastren la agenda del Govern, sino a la inversa. Fácil, por suerte, un Ejecutivo no lo tiene nunca, en este sentido. Pero si ni siquiera lo intenta, gran error de partida.

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