Romevano lo ha tenido fácil

  • Romevano lo ha tenido fácil

    romeva

    Miraba el debate de TV3 del domingo noche y, aparte de pasar bastante vergüenza ajena, pensaba en el papel manifiestamente incómodo de Raül Romeva. Yo pensaba que efectivamente nadie le había obligado a asumir el cabeza de cartel de Junts pel Sí, pero a la vez entendía que una vocecita interior (como aquella del “Magnum” Tom Selleck en la mítica serie) se lo había aconsejado. Entendía eso por el momento crucial que vive el país, ante una elección muy trascendental, y a la vez entendía que asumir el papel de “convergente” de la película es especialmente duro para alguien que ha vivido confortablemente en la trinchera política que, como el papel, todo lo aguanta.

    ¿Mas lo habría hecho mejor que Romeva en el debate? Sí, sin duda. No habría dejado pasar las invectivas de Iceta sobre cierres de plantas de hospital y le habría recordado que en Andalucía, con su amada Susana Díaz también se cierran y allí lo critica la oposición ferozmente. Ella no es una psicópata neoliberal, ¿verdad? Básicamente se ha encontrado un contexto económico endemoniado, ella con la diferencia de que su comunidad no recibe menos de lo que aporta. Y cierra plantas de hospital también. Mas habría contestado eso sin complejos, al igual que habría vivido con tranquilidad de espíritu el estilo tabernario que desplegó eficiente Arrimadas, al igual que Rivera y compañía en el Parlament hace años, para reventar el debate y arrastrar el nivel allí donde quieren decir que se encuentra y señalar a la vez con el dedo acusador. Mas ya ha hecho callo con ello y no habría reportado ni un segundo de gloria a la sustituta de urgencia (del Rivera también ausente) en la particular competición que los de Ciudadanos libran con el PP de Albiol a ver quién es más hooligan y mira de pescar más votante extremo.

    Pero habría hecho esto y habría amortiguado el falso orgullo con que Espadaler dice defender ahora una acción de gobierno con la que el líder real de Unió (Duran, otro que no estaba en el debate) nunca ha sido leal de verdad, ni en fondo ni en forma. Y habría contrastado fácilmente con el mantra de la desobediencia de la Cup. Y tantas cosas que habría hecho Mas bien hechas, pero que no pasaron porque no era necesario y, más aún, porque no se correspondían al momento político que vive el país. Porque Mas ni es la solución ni es el problema. Y al igual que puede hacer muchas cosas bien, tiene dificultades en unas cuantas. Romeva no estuvo bien pero estuvo ahí, que era suficiente. Y con él en plató se definía una diferencia clave. La que explica que el soberanismo, y con él una parte sustantiva del país, no está para ganar debates pequeños como el del otro día en TV3, o el anterior en La Sexta o el otro en 8tv.

    Aquí Mas se muerde la lengua y traga. Junqueras igual. Y Romeva también. Y el otro y el de más allá. Por un objetivo que los cínicos señalan con el dedo hipócritamente y que los ignorantes (de forma militante o no) no pueden entender. Pero a estos últimos, los unos y los otros, les está pasando por encima, de debate en debate, el grande, lo importante. Lo que justificará, de remachar el votante con el impulso y la fuerza definitivos, que Romeva no lo haya tenido fácil, que Mas tampoco y muchos otros igual, pero que, pese a todo, acaben con la sensación de haber hecho el trabajo bien hecho. De haber hecho lo necesario a pesar de no ser lo más agradecido. Entonces, tal vez, el soberanismo les tendrá que dar las gracias, y ellos al resto. No pinta fácil, lo sé. Pero nadie dijo que lo fuera. Para nadie.

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