Somos convergentes, y…?

  • Somos convergentes, y…?

     

    El nuevo logo de Convergència, presentado este fin de semana en un importante Consejo Nacional, me ha llamado la atención. Primero porque va en la línea de aquello que ya han hecho otros grandes partidos del Estado, los populares y los socialistas, dejando en segundo término las siglas (CDC, PSOE, PP…) para poner en valor una palabra que implica colectivo, “nosotros”. Un intento vía logo de aproximar la imagen del partido a las personas, de identificarlo con gente más que con estructuras de poder.  

     

     

    Por este lado, por lo tanto, nada a objetar. ¡Ahora! La gran pregunta que me viene a la cabeza es si la tipografía escogida por Convergència proyecta la idea de partido sólido y de gobierno. Quizás de uno clásico no (o de hecho, seguro que no), pero como estamos en un momento donde parece que la gente busca respuestas en todas partes menos en aquello de siempre, quizás que esto último los ha animado a probar por esta vía. La combinación es la típica y tradicional (blanco-azul-naranja) pero del trazo simple y más clásico que utilizaban hasta ahora ha mutado en una letra que nos recuerda mucho a la de los anuncios de Estrella Damm y su Mediterrániamente. Algunos incluso en la red nos han recordado que tiene un aire a eso y también a las letras de la campaña de la asociación Sociedad Civil Catalana por El Onze de Setembre (esto último seguro que no buscado). La reflexión que se nos plantea: una tipografía puede acompañar bien a una marca de cerveza pero no necesariamente a un mensaje político.

     

     

     Pero con el tiempo se irá viendo. Los logos de los partidos acompañan (nadie ha ganado nunca o ha perdido unas elecciones por su logo) y por lo tanto también muestran (una parte con intención, la otra a menudo involuntariamente) el momento que vive o que quiere vivir la formación. Los valores que la describen. Convergència está en proceso de cambio, como cuando antes de las elecciones de 2010 jubiló un logo que se había dispuesto en caja baja (minúsculas: dinamismo, juventud…) por otro en la línea pero que convertía el icono corporativo en un emoticono (con una sonrisa para transmitir optimismo, confianza…). Y en el último congreso del partido, ya en el gobierno y en pleno proceso de recortes (que poco invitaba a la sonrisa) y ya fijándose CiU nuevas metas políticas, el emoticono dejó paso en la parte de la sonrisa a una flecha que apuntaba más arriba (a avanzar, a ir más allá). Han ido cambiando.

     

      

    Ahora el nuevo logo nos lo cambia todo (menos la bolita allí arriba con la senyera) y nos quiere transmitir nuevas cosas (“somos gente por un nuevo país” -“nuevo país”, concepto utilizado por ERC-). Es como si las siglas hubieran estallado, les hubiera saltado el corsé y se mostraran alegres tal y como son, más creativas, más alegres, más expresivas (y aquí es donde quizás el signo de exclamación no sería necesario…). ¿Todo ello es lo que querían comunicar? ¿Es lo que puede hacer sentir cómodo a su público tradicional? ¿O quizás quieren captar uno nuevo? ¿Está Convergència en condiciones de conseguirlo por esta y otras vías? Interrogantes que quedan abiertos y que en todo caso se suman a otros muchos que describen el momento político en general y el de los convergentes en particular.