Solos o bien acompañados

  • Solos o bien acompañados

     

    Este miércoles, por la noche, un dirigente de ERC comentó en petit comité: «No entiendo cómo en el equipo de Presidència no están trabajando para una foto tipo la de Stormont con todos los líderes concentrados en Palau, arremangados y a la faena para culminar el proceso de la fecha y la pregunta». Se refería a una imagen que precedió al desenlace final en la jornada conocida como la de los acuerdos del Viernes Santo, cuando los partidos norirlandeses (todos, unionistas y hasta el brazo político del IRA) acordaron la paz con los jefes de gobierno británico e irlandés. Un momento histórico que desencalló la salida a un conflicto (con violencia) no menos histórico. En Catalunya, sin violencia más que verbal (aunque mucha), ayer se versionó aquella foto, con su propio acento.

    En la foto de ayer en la galería gótica del Palau de la Generalitat, no estaban todos los partidos, y menos aún el Gobierno español, pero la voluntad de proyectar trascendencia vía imagen de impacto se logró. Había desde «los amigos de Hugo Chávez», en caricatura de la caverna madrileña, a «los herederos neoliberales de Margaret Thatcher», en caricatura de los más histriónicos críticos con Artur Mas y su Govern. De la CUP a CiU, pasando por ERC, ICV y EUiA. Planetas ideológicos a las antípodas en muchos frentes, menos en este. Algo importante, por tanto.

    Duran Lleida no estaba, pero sí la vicepresidenta Joana Ortega y el conseller Ramon Espadaler, de su círculo más cercano en Unió. Mas tenía a tiro de cámara, a su derecha, justo tras él, a la vice. Y a su izquierda, Oriol Junqueras. Mensaje: el president no está solo, al contrario, está muy bien acompañado de aquellos que políticamente comparten su proyecto de consulta. Su socio de federación y su socio de legislatura, junto con antagonistas ideológicos en el eje izquierda-derecha, como Joan Herrera o David Fernàndez. Y no fue el único que prefirió comparecer bien acompañado a solo.

    Pere Navarro compareció desde la sede del PSC (mensaje, no en el Parlament), flanqueado a su derecha por Maurici Lucena (su número dos en la Cámara catalana y hombre en la línea Carme Chacón), y a su izquierda Núria Marín, la alcaldesa de L’Hospitalet, heredera de Celestino Corbacho y la edil que en su día empezó una campaña en su ciudad por el no a la independencia en una hipotética consulta. La bandera catalana al fondo, como en la galería gótica de Palau, fue lo único que unió las dos estampas de Mas y Navarro ayer. Ese hilo conductor aún queda.

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