Lo alternativo vende

  • Lo alternativo vende

    «Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros». Lo dijo Pío Cabanillas, ministro de Adolfo Suárez, en tiempos de la convulsa UCD. Carme Chacón, tras un rato largo pensándolo aquí y allá sobre sus compañeros de PSOE y PSC, ha ido un paso más allá e intentará vivir una temporada lejos del fuego amigo. No solo por instinto de supervivencia, sino, sobre todo, por persistencia en su voluntad de triunfar. 
    Su notoriedad pública, muy construida en base a impactos visuales y complicidades mediáticas variadas, creció, partido(s) aparte, con plataformas institucionales que fueron definiendo su perfil y su estilo. Aquello, tanto en el PSOE como en el PSC, mientras sumaba y no representaba una amenaza real, se toleraba y en algún caso, incluso, se jaleaba. Eso sí, aquí y allá desconfiaban de su marido, un Miguel Barroso que fue secretario de Estado de Comunicación con Zapatero de presidente, pero que siempre ha sabido influir al margen del partido, por ejemplo, tejiendo complicidades con personajes tan antagónicos como Pedro J. Ramírez Jaume Roures. 

    Con Alfredo Pérez Rubalcaba le une una íntima enemistad desde los tiempos en que competían por ser los más potentes consejeros áulicos de ZP. Pero mientras Barroso presumía de alma libre al margen del partido, Rubalcaba siempre tuvo claro que a una potente estrategia mediática, hay que sumar el control de los resortes del poder en el partido. Las fuerzas políticas entendidas como maquinarias de poder por el poder. Así les va, en parte. Y a quien se les enfrenta, también, con ciertas excepciones que algunos creen que pueden crear escuela. 

    Históricamente, ciertos outsiders dentro de sus partidos han confiado parte del éxito de sus aspiraciones al rebote de las bases con la dirección cuando les llama a la participación. A Josep Borrell le salió bien (en un primer momento) en las elecciones primarias que le enfrentaron a un Joaquín Almunia identificado como el candidato del aparato del partido. Rubalcaba, ya muy influyente en aquellos tiempos lejanos, llegó a hacer broma en público, bastante seriamente: «Como alguien más me diga aparato, no respondo de mí…». 

    Ahora, más de una década después, el desgaste de los partidos en cuanto a percepción ciudadana es mucho más intenso. La figura del alternativo genera mayores expectativas de éxito. «No lo quieren dentro porque es/piensa/hace como los de fuera». Chacón jugará (de nuevo) a proyectar eso. No es mainstream, no es lo que se lleva en su partido. Su compañero y gran estratega ha visto claro que el papel de la marginada, en tiempo antipolíticos, puede sumar. Eso y el hecho de decir que no se resigna a ser una pasiva diputada culiparlante, condición que en su día dio muy buen resultado a ZP. Pero aquellos eran otros tiempos.

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