PAGAinFANTAS

  • PAGAinFANTAS

    Hablamos de España, por lo tanto hagámoslo también con nomenclatura que le sea propia. Hay un concepto, el del pagafantas, que hace pocos años la red ayudó a popularizar entre la muchachada hispánica. Básicamente se refiere a “el amigo de la chica”. ¿Verdad que me entienden? El chico que está todo el santo día enganchado a una nena de quien no saca nada más que escuchar sus desgracias, amores y desamores, pagando almuerzos, comidas, meriendas, cenas, copas (según la edad, solo Fanta) y aquello que se tercie. La figura, adaptada del todo al momento, sirve tanto para nenes que escuchan sufridamente a chicas como para ellas que lo hacen con chicos. Hoy en día todo está bastante igualado, no nos engañáramos. Y ya puestos, déjenme que en este concepto del pagafantas les diga que veo también bastante de la relación entre Catalunya y España. La imputación de la infanta Cristina por el caso Nóos me lo ha puesto en bandeja. Ya me sabrán perdonar el titular de impacto.

    Nos hemos pasado la vida pidiendo aquello de “escucha España”, al final para estar nosotros todo el día atentos a ver si escuchábamos algún indicio de vida inteligente y de raciocinio aplicado, pero no. Catalunya, a seguir pagando las fiestas de España, total para nada. Para nada, eso sí, que no haya sido escuchar malas palabras, y para nada que no haya sido un ir agujereando el propio bolsillo a base de ir soportando pacientemente el del otro.

    Nos han querido hacer creer que Catalunya es un lodazal, que tenemos la política más corrupta de la Europa occidental (y de parte de la otra), nos han dicho que somos insolidarios y un montón más de mentiras que por ejemplo estos días podemos encontrar eficientemente recogidas en el libro Desmuntant la caverna, del compañero y amigo Jofre Llombart. Él, en esta obra, contesta una por una las grandes mentiras que la caverna españolista ha abocado por tierra, mar y aire sobre el proceso que Catalunya ha emprendido hacia el derecho a decidir. Un derecho, sobre todo, que nos tendría que permitir elegir si queremos seguir ligados al país que nos insulta por corruptos cuando ellos tienen su máxima institución y símbolo político hasta las cejas de suciedad. Un derecho a decidir sobre sí queremos seguir pagando el tren de vida (y suplementos) de la infanta Cristina, su marido Iñaki y su padre Juan Carlos, por poner solo tres ejemplos.

    Porque sí, al final el dilema, de plena actualidad a la vez que viejo, es éste. ¿Queremos seguir escuchando que somos lo peor, mientras pagamos a las infantas y sus negocios, a Aznar y sus doscientas clases de golfo gratis, a los Bárcenas y sus millonarias cuentas en Suiza o a los Núñez-Feijóo amigos de narcotraficantes de quienes dicen que no sabían su condición mafiosa? El dilema es este. No es uno hamletiano sobre ser o no ser. Es uno mucho más básico y prosaico: el de seguir siendo, o no, unos pagainfantas, es decir, unos auténticos bobos a quienes España utiliza y toma el pelo gratis total y a demanda.

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