La primavera, según Convergència

  • La primavera, según Convergència

    Qualsevol nit pot sortir el sol, cantaba Sisa. Y en eso confían en Convergència, que vive una noche bastante confusa desde los inesperados resultados electorales del 25-N. ¿Se desvanecerán sus hamletianos debates existenciales posteriores al descalabro electoral? Los optimistas del lugar confían en hacer de las tristezas humo, vía tres frentes: el presidente, las relaciones partido-palacio y los presupuestos. 
    Artur Mas ha reaccionado y en público ha llamado a no hacer ruido y a concentrarse en el trabajo. «No ha desautorizado a nadie pero ha puesto a todo el mundo en su lugar», dice un de sus asesores más cercanos. Al final, después de la semana de cruce de declaraciones entre los consellers Germà Gordó Francesc Homs, se podría pensar que todo ello nació para acabar con la figura presidencial reforzada internamente, ante el electorado y ante el socio republicano. No en balde, los dos son hombres de su más estricta confianza, no han dicho nada que no hubiera defendido antes Mas y cuando él ha abierto la boca ellos han callado. «Las propias bases han matado el debate sucesorio. Después de MasMas. Con asunción deportiva por parte de todo el mundo. Queda claro que no hay alternativa. Será de nuevo candidato, y reforzado», dicen en el partido. 
    Otro indicador positivo para los convergentes es la entente y la coordinación «renovadas» entre el equipo que pilota el partido y el equipo que gobierna en el Palau. El estilo de Josep Rull Lluís Corominas, los herederos interinos de Oriol Pujol, se deja notar en la sede de Còrsega. Rull aplica el estilo de activista y movilizador de la tropa que ya practicó en su día en la JNC, las juventudes del partido. El encuentro de cuadros de este fin de semana en Cardona es parte de eso. Y, haciendo tándem con él, un Corominas «que ha vuelto al partido» y cuadra a alcaldes y a responsables territoriales. La buena sintonía de los dos con el president y con Homs y su equipo han hecho posible la reactivación de las reuniones de coordinación partido-Govern. 
    El resto del optimismo que se ha autorrecetado CiU para encarar el futuro se basa en la perspectiva económica. En unas autoridades económicas internacionales y unas instituciones europeas que harán cuajar en breve la flexibilización del déficit al Estado, y su correspondencia con autonomías como la catalana. Se habla de un 1,8% de déficit permitido, frente al actual 0,7% y el 1,5% en el que Oriol Junqueras marcaba el límite de lo inasumible para apoyar los presupuestos. «Habrá presupuestos esta primavera», asegura ahora firme uno de los hombres de Mas en palacio. Y en eso confían para retomar la acción y la iniciativa política. En eso, en el papel del president , en la reactivación de las bases y en la coordinación partido-Govern. Aspiran a «la primavera» después de un invierno que casi los deja helados.

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